Ya no sé qué fue peor, si el sueño mafufo que estaba teniendo o los ronquidos desesperantes de mi marido. Y sí lo sé, pobre de él, porque sé que cuando ronca mucho, es porque está muy cansado. Pero eso no quita de que sea espantoso el estar soportando semejante locomotora a mi lado.
De plano ya se me había espantado el sueño, y sólo me quedaban dos horas y media para que sonara el despertador pfff!, y mi marido ronque y ronque, lo moví tantito y nada, lo moví un poco más y tampoco, ya casi me daban ganas de tirarlo de la cama, pero no, el trancazo iba a estar duro, ya que la cama es muy alta, así que lo moví más fuerte y le dije, “¡me estás roncando!”. Balbuceó algo, y con la gracia de un oso se volteó para el otro lado y luego qué creen?…¡empezó a roncar más fuerte!. Me lleva!!
Debería de haber unas gotas para los ronquidos, pensé toda tufada. ¡Siiii!, ¡las gotas!, de eso me quería acordar el día anterior que le llamé a mi mamá. Pues han de saber que le había hablado por teléfono, para preguntarle por unas gotas que toma mi papá, y por supuesto hablamos de todo, menos de eso, y ya cuando acordé de que tenía que preguntarle algo, no lo pude recordar. A final de cuentas nos quedamos con la duda, pero anoche, gracias a los ronquidos de mi marido, lo recordé. Y que por cierto no eran gotas, sino pastillas.
Eeeentonces, ya después de despejar mis dudas nocturnas, me quedé dormida, según yo, porque empecé a soñar cosas tan raras, que de seguro me estaban afectando los ronquidos, que inconscientemente escuchaba de mi marido. Y aunque en mis sueños no había ninguna motosierra, tractor, camión descompuesto o motocicleta, lo que sí se me apareció, fue una enorme orca…de seguro han de roncar cuando duermen.
El caso es que, cuando se tiene esa clase de sueños raros, la verdad es que uno no descansa, son sueños necios y desesperantes.
Así que mi sueño, entre fumado y alucinado, se terminó, cuando sonó el despertador, claro. Pe pe pe pero si yo quería dormir!, dormir dormir, no medio dormir!. No les ha pasado eso?, de despertar y levantarse cansados, de hecho más cansados de lo cansado que estaban antes de acostarse. Seeee, así me desperté yo.
Otra de las razones por las cuales uno no descansa, es porque nos la pasamos, vigilando el sueño del otro. Y no es que uno se lo proponga, sino porque es imposible no darse cuenta. Y es que, esos intervalos en la respiración, se vuelven angustiantes, entre el jhgkgrhhqjtrkghjjj y el pfftbdhjghfffd, hay un espacio de tiempo en el que uno dice, ¡ya se murió!. ¡Dejan de respirar! ¿apoco no?. En serio, ahí nos tienen al pendiente, viendo si respira o no respira. Y luego todavía por la mañana se preguntan las amigas del gym, “¿oye, qué le pasa a Gaby?, ¿estuvo llorando?”. ¡Cuál llorando!, traía los ojos hinchados y chiquitos de que no me podía despertar…en fin.
Y sí…así fue. Y después de todo esto, todavía nos preguntamos “¿porqué me sentiré tan cansado?”, si aparentemente, no hemos hecho nada extraordinario en el día como para andar así, Ohh Sii, si nada más tenemos que soportar, los ronquidotes del de a lado que por supuesto, no nos dejan dormir.
10 años
¡DEJEN DORMIR!
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