No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 10 años

GUERRA DE MACETAS

     Cuando llegamos a nuestra nueva casa con techo, las mejoras en ella han sido lentas. Poco a poco la hemos hermoseado y conforme nuestra economía lo permite, le vamos comprando cositas. 

     Con mucho gusto, buscamos poco a poco cosas que la puedan revestir y hacer más cómoda su estancia. Parece un barril sin fondo!.  Y como muchos dicen…”con la casa nunca terminas”. 

     Es cierto, podrás pasar toda tu vida en una misma casa y nunca terminarás de arreglarla, quitarle o ponerle algo. 

     Todo el tiempo es un constante mantenimiento, que por lo general, te tiene ocupado los fines de semana. 

     Pero resulta, que gracias a la competencia, uno se esmera más en el arreglo de su casa. 

     Que viéndolo bien, es algo bueno, que hace que uno no se duerma en sus laureles y deje caer su casa por flojera.

     Tal es el caso con los vecinos de enfrente. Y los únicos pues!, porque no tenemos a ningún otro alrededor nuestro.

     Resulta que ellos se cambiaron, cuando nosotros teníamos casi un año viviendo aquí. Construyeron una súpermegacasanonplusultra, que no necesitaba de nada cuando la ocuparon. Nosotros entramos sin cortinas, plantas y sin algunos muebles. Pero ellos entraron, hasta con jardincito y toda la cosa. 

     Nos costó el estar picando piedra, para hacer un pequeño jardincito al frente (literal). Mi hijo mayor, casi explota la casa al atravesar un tubo de gas con el pico. Chico sustote que se llevó cuando el gas le salió a presión. Desafortunadamente yo no estaba, pero los albañiles que estaban en la casa de en frente, lo ayudaron. 

     Y con eso de que mi marido tiene muy en alto el lema de “hágalo usted mismo”, pues ahí nos verán a todos desyerbando, pintando y talacheándole los fines de semana. 

     Pero volvamos al tema de los vecinos. Desde que se mudaron, tuvieron todo un ejército de trabajadores a diario: el jardinero, el mozo, el ayudante del mozo, la muchacha, la otra muchacha. Sin contar claro, a los de la tintorería que iban cada semana, los de la veterinaria, el que les lavaba los carros y así. 

     El día que tuvimos nuestra primer Navidad, nos esmeramos muchísimo con los arreglos, impulsados claro, por unas chicas esferotas que los de enfrente habían colgado en su mega árbol. Y para las pulgas de mi marido, fue y compró un montón de lucecitas para poner como arbolito toda la casa. 

     Al año siguiente, en fechas de Halloween, los vecinos pusieron una decoración muy padre. Pero como si fuera a propósito, mi marido buscaba cualquier pretexto para poner algo sensacional en la casa para no quedarse atrás. Así que, por asares del destino, tuvimos la oportunidad de hacer una mega fiesta de Halloween en casa. Trabajamos en la decoración con un mes de anticipación, cuidamos los detalles y fuimos muy ingeniosos con los arreglos. Hasta un cementerio y una tarántula gigante del tamaño de la banqueta hicimos!. Como niño chiquito mi marido andaba, queriendo presumir todos sus juguetes.

     El tiempo pasó y el gusto por las flores y las plantitas como que se nos dio. Constantemente hemos buscado que macetas, plantas, florecitas, adornos y todo aquello que nos sirva para decorar.

     Y yo creo, que nuestro ejemplo de trabajo, causó algo bueno, en los vecinos de en frente, que ahora los vemos regando las plantas y barriendo el garage ellos mismos. Tal vez, se dieron cuenta de que gastaban mucha lana en el mantenimiento de su casa.

     Peeeero, el otro día, al ir saliendo de la casa, voy viendo que la vecina llega con todo un cargamento de plantas y macetas en su camioneta. Plantas enormes y de todos los estilos estaba bajando. Malditaaaaa!!!, fue lo primero que pensé, y que le llamo a mi marido que todavía estaba en casa.

-Ya viste?!!

-Qué?

-La vecina!, trae todo un cargamento de plantitas y nos lo está restregando en la cara!!

-En serio?!, hay que comprar más nosotros, no nos podemos quedar atrás!. 

     Y sí…así fue. Que para aquellos que conozcan nuestro sarcasmo, sabrán que todo es más show que nada y que las maravillosas aportaciones de los vecinos de enfrente, nos hacen ser más dedicados. Pero eso sí, la guerra de macetas, aún sigue en pie!.

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