No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 10 años

LA CHACHALACA

¿Ustedes la conocen?, es muy común, te la encuentras donde sea y más, en tipo reuniones o desayunos, por lo general, si sus pequeños pimpollos forman parte de algún equipo deportivo, ahí las verás a todas reunidas a la hora del partido…qué?, no?…ah de esas no?.
Perdón, me equivoqué. Las chachalacas, son unos pajarotes grandotes, algo así como una gallina pero flaca, con cuello y patas largas. Vuelan a corta altura y prácticamente se la pasan de árbol en árbol. Pero aquí el asunto no es su tamaño, sino el gran gran gran alboroto que hacen cuando están contentas, comadreando o yo qué sé!.
El sonido que hacen, porque no se le podría decir que es algo así como que canto, es el más escandaloso que he escuchado!, con una sola chachalaca, parece que son como cuatro o cinco!, les encanta despertar a medio mundo acá en el bosque donde vivo.
Y no es de Dios, el que te despierten tan temprano los sábados y los domingos estos pajarracos mañaneros.
Hace poco, tuve que cerrar el ventanal de mi cuarto, porque tal parecía que los avechuchos esos, se metían a la recámara.
Con un muy somnífero ehhhh?, mi esposo me preguntó qué cuántas eran.
-Son dos nomás. Le dije apurándome a cerrar el ventanal.
Estaban en el árbol de enfrente, pero casi casi sentía que se metían a mi cuarto.
Pero les he de decir, que esos falsos que nos levantan alguno que otro exagerado, ha de ser por pura envidia. Me refiero a ese don que tenemos la mayoría de las mujeres y que es, que cuando hay que echar porras, apoyar o animar a algún equipo o a alguien, nosotras nos pintamos solas.
Una especie de espíritu chocarrero nos posee y como enajenadas gritamos y sacamos todo nuestro otro yo, al borde de las gradas…o donde sea.
Algo así me pasó hace unos días, en el festival del 10 de mayo con mi hijo más chico. Nunca creí que recapacitara bien las cosas y que me diera cuenta, que tal vez esa y dos más, serían las últimas presentaciones a las cuales asistiría a su colegio. Su secundaria es lo único que me queda para poder vivir esos festivales, después, ya no.
Así, que viéndolo bailar con su traje de vaquero, frente a todo un público, me daban ganas de llorar de la emoción. Durante años, fui a interminables festivales, que iban desde los gachos hasta los muy buenos. Y creyendo que ya lo había visto todo, esa presentación de mi hijo, me sacó la lagrimita. No pude ni siquiera tomarle vídeo de la emoción y como ya no podía más, con un fuerte y estruendoso ¡¡¡ESE ES MIJO!!!, todo el auditorio se dio por enterado.
Lo bueno, es que mis hijos ya están acostumbrados. No por nada gané el título de “mamá porrista” en el equipo de fútbol americano donde ellos jugaban.
…Seeee, fue toda una época, en donde casi nos quedábamos sin voz en cada partido. Conforme el juego se ponía más candente, las mamás, como gallinas culecas cacareábamos más y más fuerte.
Y sí…así fue. Que hay algunos que nos levantan falsos y no sé de dónde rayos dirán, que parecemos chachalacas, que alborotamos el gallinero y que somos muy escandalosas…la verdad, no sé porqué será…

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