No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 10 años

REMEDO DE PERRO

Desde que tengo uso de razón, hemos tenido perros. Pero no podría decir que hayan sido de todos los tamaños y colores. Siempre seguíamos como que un tipo de perfil: corrientes y regalados.
Pero eso sí, nunca perros falderos, todos eran de medianos a grandes y por supuesto que todos vivieron afuera.
Perros bravos, juguetones, listos, no muy listos, nobles, flojos, chisqueados y feroces.
Mis papás siempre tuvieron uno, dos y hasta tres en casa.
Su comida era preparada diariamente, con las sobras del día, se le agregaban huesos, tortillas, arroz y muchas veces patas y pescuezos de pollo. Y sólo uno de nuestros perros se la llegaba a comer hirviendo. Pelaba los dientes y con mucha destreza, sacaba los trozos de carne con hueso. Tenía lengua de asbesto y podía comerse el caldito estando todavía muy caliente.
La verdad no recuerdo el haberles dado croquetas, creo que en aquél entonces, no eran algo así como que muy socorridas.
Lo curioso es que nuestros perros siempre tuvieron vecinitos de su mismo linaje: corrientes y de la calle. Había unos Colies en una casa detrás de la nuestra, que nunca los dejaron salir…esos no eran requeridos. Era común, que los perros vecinos vinieran a la casa de vez en cuando y nunca hubo problemas de peleas con ellos. Sólo con un bóxer, que cuando se escapaba, venía desde más allá a buscar pleito con nuestros perros.
Y a pesar de tener a tantos perros de tan pintoresco linaje, sólo una vez tuvimos a dos perros de más caché: el Sansón y el Goliat. Dos Boxer leonados que llegaron por avión desde México. Perros de mucha alcurnia, de esos que no chillan cuando los cargas del pellejo, con grandes patas y muy buen porte. Sólo uno de ellos se quedó toda su vida con nosotros porque al otro se lo robaron.
Es por eso, que no concibo mi vida sin ellos, mis padres nos enseñaron, que son parte de la familia y siempre, nuestra mejor compañía. Su lealtad es infinita, su cariño inquebrantable y ese instinto de protección es insuperable.
Son un hijo más en la casa; un angel guardián, disfrazado de perro diría yo.
Y así, mi vida continuó, teniendo ya a mis propios perros, que por cierto, los que tenemos ahora son regalados y ligeramente de alcurnia.
Tenemos a Luna, que es una cruza de Alaska con Golden y al Roger que es un remedo de Golden.
Mi hijo más chico, dice que el Roger es una farsa, un disque Golden que se quedó chaparro. Cuando lo tuvimos, pasaron los meses y los meses y nos dimos cuenta de que ya no crecía. Nuestras espectativas eran muchas, ya que mi marido había anhelado desde hace mucho tener un verdadero Golden. Y por supuesto que yo me negaba a comprar un perro, así que cuando un día, se nos presentó la oportunidad de tener un Golden regalado, pues dijimos que si!. Era hermoso!, de unos tres meses, color miel y un pelaje divino!. Nos lo llevamos a la casa y Luna lo adoptó como su propio hijo. Su lindura y hermosura eran encantadoras, pero fue entonces cuando empezamos a dudar de su verdadero linaje, ya era tiempo de que creciera, los meses pasaban y no había crecido así como que mucho que digamos.
Y fue con el veterinario varios meses después, cuando nos van diciendo que nuestro perro era “lindo” nomás. Chin! Y a mí que no me gustan los perros chaparros…en fin.
Dice mi marido que nos lo regalaron con engaños para poder deshacerse del perro Ja!. Pero ellos qué iban a saber de él, si se lo habían encontrado en la calle. Mucho hicieron en darle un hogar provisional.
Y sí…así fue. Que tenemos un remedo de perro Golden, una perra que aúlla con puros bu bu bús y un gato de sexo dudoso, una verdadera gatástrofe!. Pero así los queremos mucho y qué y qué y qué!.

Some HTML is OK