No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 10 años

EQUILIBRIO

     ¿Alguna vez se les ha inundado la casa…dos veces?. Pues a mí si. 

     Llegas, y lo primero que dices es ¡Ohh por Dios!.

     La primera vez, la inundación empezó en mi baño, pasó por el vestidor, llenó mi cuarto y saliendo por el living cayó por la escalera. Toda una cascada me estaba llegando hasta la sala. 

     Ahora, fue más leve el asunto, sólo se inundó mi cuarto y el vestidor. Pero no lograba detectar de dónde había salido tanta agua, hasta que abriendo la cortina del ventanal que da a mí terraza, voy viendo que había una alberca allá afuera. Mecáchis!. Había llovido demasiado y el desagüe se había tapado pfff!.

     Y pues ni modo, a sacar toda el agua. Cosa que, qué bueno que me tocó a mí y no a mi marido, porque el departamento de crisis domésticas, como que no lo domina muy bien que digamos. 

     Fácilmente estalla y entorpece las cosas. 

     Hasta me lo puedo imaginar barriendo toda el agua…

-…Gadamadre!!. Todo acalorado y resople y resople. 

-…Chingao!!. Batallando con la escoba. 

-…Tamadre!!. Regresándosele el agua.

     Jaj!, es todo un caso perdido. Y prefiero no estar cuando le suceden cosas, porque me pone de mal humor.

     Y no es que yo sea una perita en dulce, pero los conatos sucedidos en casa, creo que los controlo muy bien. 

     Así que como no había de otra, me puse a barrer el agua. Y de repente, como que me distraía…

-…Ummm…pero qué bonito está mi piso. Pensaba.

-Y pensar que me costó mucho conseguirlo a buen precio. Seguía divagando.

-Nooo pus si está retebonito!. Bien orgullosa seguía barriendo.

     Y al fin ama de casa, me sentía muy contentota de que no saliera mugrero por los rincones. Una mínima de pelusa me encontré y eso quería decir, que tenía limpia mi recámara, Ohh Sii!.

     Pero, yo pienso que así deben de ser las cosas; de alguna u otra forma, debe de existir un cierto equilibrio en la vida de las personas. 

     Si se tiene hijos, alguno por lo general es el inteligente y ordenado, los otros tal vez han de ser más astutos e indisciplinados, pero tal vez más abusados. 

     Y parece que las cosas son hechas a propósito, mientras a uno le va bien en la escuela, al otro mal. Luego, las cosas se intercambian, como si se fueran rolando los papeles. Me imagino, que ha de ser para que los papás no pierdan su capacidad de asombro con ellos.

     Sucede también en las parejas, alguien tiene que llevar el control de los dineros, que por lo general, viene siendo el marido quien lo administra, para que su señora no se lo gaste todo. 

     Nomás que aquí el asunto con mi marido, yo creo que es al revés, por lo menos cuando vamos de shopping al otro lado. Mi marido echa y echa cosas al carrito y yo las saco. Tengo que hacerle una revisión vertical al carrito antes de llegar a la caja, porque la mitad de lo que lleva, son puras cosas inútiles o de antojo. ¿Pero como para queeeeee?, le pregunto yo. Peor que sus hijos está siempre. 

     Y sí…así fue. Que seremos por siempre el Yin y el Yan, el agua y el aceite, el día y la noche, pero eso sí, debemos de estar de acuerdo, equilibrados, en sintonía y en una extraña relación con los nuestros.

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