No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 10 años

NADA NOS COMPLACE

     Y creo que todos hemos caído  en el mismo error, apoco no?.

     Hace unos días, fui a dejar unos papeles a la escuela de mi hijo, la recepción estaba muy concurrida, había niños pequeños muy ansiosos y mamás más ansiosas, tratando de mantener en orden a sus pequeños demonios. Yo iba sola y viendo a las exasperadas mamás batallar con sus hijos, decía a mis adentros…”¡Por esooo, viejas tarugas!. Si van a venir a la oficina, háganlo pero sin chamacos!”.

     Y no es que no puedan dejarlos encargados, es la apuración de querer terminar con todos los trámites, para poder aventar a sus hijos a la escuela, que no les importa tener que ir hasta allá con todo y escuincles. Están hasta el copete de tenerlos en casa y lo que ansiaba uno tanto, ahora ya no lo quieren. Primero, uno decía: “¡Ya por favor, que se terminen las clases!, ¡quiero vacaciones!, puras vueltas con estos chamacos, desmañanadas, clases especiales, trabajos en equipo, reus, deportes, juntas en la escuela…yaaaa!”.

     Pero ahora, después de tantas vacaciones, de tenerlos en casa, con horas y horas de ocio, de estar jorongando a la mamá con su “¡miraaaa, mira a mi hermano(a), no me deja…porque me dijo…y es que yo lo agarré primero…porque yo ya estaba ahí…y es que me agarra mis cosas…si yo ya le dije…” 

     Y es el cuento de nunca acabar, en donde los papás piden a gritos el que comiencen las clases para así poder botar a sus pequeños demonios en la escuela. ¿Pues, no que tanto cansancio por tanta vuelta?. Definitivamente es más fácil el irse a la chamba y que otros cuiden a los chamacos. Si verdad!, que chido!, tienes hijos pero que otros te los cuiden. 

     Nada nos complace, de que si tenemos, porque tenemos, de que si no tenemos, porque no tenemos. En fin, así las cosas.

     Saben…mi esposo, siempre ha sido gordito y en un tiempo bajó mucho de peso, pero esa vez, un tío de él le dijo: “¡Pero qué fregado te vez!”. Oseaaaa, que no le podemos dar gusto a nadie.

     Igual cuando hace mucho frío, imploramos por un rayito de Sol, un poco de aire tibio, deseamos que el calor llegue para poder ponernos shorts y bermudas, andar en chanclitas y muy ligeros de ropa. Siiii claro y luego qué?, ya cuando tenemos el verano hasta el copete, bufamos con este calor infernal que nos derrite hasta el cerebro, no hay lugar en donde esconderse, no podemos andar en la calle al mediodía, porque prácticamente, nos cocinamos vivos. Contamos las semanas que faltan para que lleguen los frescos y soñamos ya con el invierno, las chaquetas, las botas, la ropa de frío, el andar encobijados y ver pelis por las tardes. Nomás que ahí les encargo para enero, a ver qué tal el frío y si es que decimos lo mismo.

     Y volvemos a lo mismo: si hace frío, queremos calor, si llueve, queremos que salga el Sol, si el cabello es corto, lo queremos largo, si es chino, lo queremos lacio, si tu casa es chica, la quieres grande, si es muy grande, pues mejor más chica. Queremos estar juntos, pero no revueltos, nos sentimos solos, pero cuesta el estar acompañado, quiéreme mucho, pero no tanto porque me asfixias…

     Ahora imagínense todo esto y más, pero al revés. 

     Y sí…así fue. Que si a nosotros mismos, no nos complace lo que tenemos, mucho menos, les vamos a dar gusto a los demás…en fin.

Some HTML is OK