Apoco no les ha pasado, que estando lejos del hogar donde creciste, extrañas el cariño y la atención de tu mamá.
Creo que aunque pasen los años y uno se vuelva grande, siempre va a existir esa añoranza de volver a ver a tu mamá.
Llegar a su casa y que te prepare esa sopita o el guisadito tan rico que te encanta o que te tenga en la alacena tus galletas preferidas. Son cosas que sólo ellas saben hacer.
…Siempre me preguntaba cuándo era chica, cómo es que mi mamá podía vivir sin su mamá y estar tan lejos.
El sólo pensarlo me daba tristeza, se me hacía casi imposible, visualizarme lejos de ella tan sólo un instante, era como perderlo todo y sin ella yo no era nada.
Éramos sus pequeños críos, que todavía dependíamos de ella. Y todo el tiempo preguntábamos que dónde estaba, aún estando en casa…
-¿Y mi Mamin?
-Está afuera
-¿Y mi Mamin?
-En su cuarto
-¡Mamin!
-Se está bañando…
Y si es que todo el día estábamos preguntando por ella, ¿cómo es posible que mi mamá pudiera vivir sin su mamá y no extrañarla tanto?. Siempre me cuestionaba eso.
Me daba razones, que no eran suficientes para mí, no me convencían del todo, el saber que cuando uno se convierte en padre de familia, ya no va a extrañar tanto a su mamá.
Veo a mis hijos y a pesar de que ya les esté saliendo barba, tienen un apego muy especial conmigo. Platicamos mucho, convivimos mucho y ese lazo que nos une, todavía está muy estrecho.
De vez en cuando oigo que preguntan, ¿y mi mami?. Y es cuando uno cae en la cuenta, del matriarcado en que vivimos.
En especial las mamás, nos volvemos el corazón de la familia y todo gira al rededor nuestro.
Por supuesto, que nosotras necesitamos de todo el apoyo y seguridad de nuestras parejas. Si nosotras somos el corazón, ellos son la cabeza de la familia.
Y aunque a veces hay muchas mamás que tienen que continuar su camino solas. Tienen la capacidad de jugar esos dos papeles.
Yo tengo a mi mamá muy lejos de aquí y unas dos o tres veces al año es cuando la veo. Platicamos hooooras de vez en cuando en la semana y cada vez que vemos algo lindo, le tomamos foto y nos la mandamos. Su estilo de vida tan sano y siempre pensando en lo mejor, es muy parecido al mío. Así que siempre nos hemos llevado muy bien.
Pero siempre he sido algo dudosa en mis cosas: ¿me gustará?, ¿sabrá rico?, ¿tendré hambre?, ¿le quedará bien?…Digamos que son cuestionamientos que ella fácil me los puede responder. Y es algo que me pasa seguido, en especial cuando voy de compras al centro.
El otro día, me pasé toda la mañana buscando unas telas para unos cojines que quiero. Los quería de cierta textura y con un estampado chidin que fuera muy a doc para donde los quería. Recorrí tooodas las tiendas y sabía que todo me sería más fácil, si mi mamá estuviera conmigo. Veía una tela y veía otra, las comparaba con la foto de mis sillones para ver cuál mejor le iba. Y terminé enseñándosela a la señorita de la tienda para que me ayudara.
¡Quiero a mi mamá!,
pensaba, ella me hubiera dicho, con cuánta tela era suficiente para lo que quería y si lo que me estaban vendiendo era lo adecuado.
Porque para eso de los cálculos y las decisiones, siempre ha sido muy buena.
Y sí…así fue. Que mi mamá me mima todavía, llega a mi casa y me procura cosas, siempre tiene tiempo de sobra para uno y si no, se lo inventa.
10 años
MI MAMÁ ME MIMA
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