No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 9 años

VUELTAS A LO TARUGO

     Hace unos días, mi esposo y yo fuimos a unas pláticas de parejas. Ya saben, de esas que te manda la compañía en donde trabajas y que son voluntariamente a fuerzas.

     Llega mi marido y me dice un día…pues qué crees?, que vamos a tener que ir cada tercer sábado, a unas pláticas matrimoniales allá en casuchi a las 9:00am…

     Chin!, y yo que me quería levantar tarde.

     Total de que nos fuimos bien guapos y arregladitos y ya desde ahí, algo bueno estaba sucediendo en nosotros, nos sentíamos bien y con muy buena actitud de ir a las pláticas de 4 horas!. Nos recibieron a nosotros y a muchas parejas más, con agua, café, té, panquecitos y galletas para los que llegaran sin desayunar.

     Y al parecer todo pintaba muy bien. La logística y buena organización del lugar, hacían que tu estancia no fuera nada pesada.

     Y para nuestra sorpresa, un doctor, fue el que nos dio una excelente conferencia. Y entre tantos puntos, hablamos de dos que me fueron muy interesantes: la eficacia y la eficiencia.

     Y digo hablamos, porque nosotros como audiencia, participamos mucho en cuanto a las opiniones.

     Decíamos que una persona eficaz, es aquella que sabe tomar buenas decisiones y aquella que sabe dar órdenes de manera acertada.

     Y también hablábamos, de que una persona eficiente, es aquella que desempeña muy bien su trabajo, osea que es aquel, que da más por menos.

     Pero esto, no solo se enfoca en cuestiones de trabajo. Habemos papás poco eficaces y también podemos ser menos eficientes. Alumnos muy poco eficientes en la escuela y maestros nada eficaces.

     Todo esto se transporta a muchos ámbitos de nuestra vida.

     Fíjense que yo recuerdo, hace muchos años, mis papas recibían cada equis tiempo, mercancía que llegaba en cajas a la casa. Eran artesanías de todos lados de la república y había que ayudar a desempacar todo y clasificarlos en la bodega.

     Todos nos poníamos en acción y teníamos que ser lo suficientemente eficientes para no tener que estar dando vueltas de okis y a final de cuentas no hacer nada.

     Es muy fácil dar vueltas a lo tarugo y hacer como que se trabaja mucho.

     Así el otro día en el gimnasio, tenía el tiempo muy contadito y me tenía que meter a bañar para poder llegar a mi trabajo. (Que es algo que no les he platicado, que desde hace un tiempecito, tengo chamba).    

     Así que, con sólo 45 minutos, había que bañarse, cambiarse, arreglarse, desayunar y salir toda despavorida a mi trabajo. Había que ser demasiado eficiente en cada minuto que pasara para poder estar lista. Cosa que no fue así.

     Después de mi entrenamiento y con el tiempo contra reloj, fui rápidamente a mi locker para sacar mis cosas. Todavía traía el ritmo cardiaco muy acelerado, sudaba a chorros y quitando el candado, mi mochila y mis cosas explotaron del locker. Tenía que agarrar mi toalla, shampoo, jabón, zacate y mis chanclas. Y tenía que dejar mi reloj, guantes, tenis, toalla facial y mis calcetines.

     Así que rápidamente dejo todo, agarro lo que necesito, cierro el candado y chin!, ¡la toalla!. Vuelvo a abrir el candado, se me cae un tenis, me lo pongo entre las rodillas y trato de sacar la toalla, la saco, empujo todo para poder cerrar y cuando cierro el candado, ¡el tenis!!, me lleva!. Otra vez vuelvo a abrir el candado, guardo el tenis, vuelvo a empujar todo para que no se salga, cierro el candado y mi toalla facial la traía en la mano!!…gadamadre!!!.

     ¡No es posible!, no podía meterme a bañar y ya se me hacía tarde!.

     Lo peor del caso, es que son de las cosas que no te pueden creer mucho por si llegas tarde…en fin.

     Y si…así fue. Que muchas veces damos de vueltas a lo tarugo, algunas veces sin querer queriendo y otras más, para fingir de que estamos haciendo…algo realmente importante.

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