No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 9 años

GENTE RARA

    Ahora que se vinieron las fiestas del Día de Muertos y Halloween, anduve semanas antes, buscando tela para los disfraces de mi marido y mis hijos, cosas para la fiesta, accesorios para nuestros atuendos y mil cosas más. Tuve que ir al centro varias veces a recorrer tiendas de diferentes giros y por supuesto, que me tuve que topar con gente de todo tipo.

     Es una verdadera fauna la que se encuentra uno allá afuera y no podemos negar, que la calle, es una gran escuela.

     Si piensas que es tiempo de que tus hijos crezcan y maduren para la vida, no hay nada como aventarlos al ruedo y dejar que se vayan solos a la calle. Que se topen con gente rara, que conozcan diferentes maneras de vivir y de proceder, de encontrarse con situaciones muy distintas a las de su casa y su escuela. De descubrir un mundo nuevo que si no te pones abusado, te llevan entre las patas.

     La vida allá afuera, es un lugar de competencia y todo mundo está buscando cómo sacarle su mejor provecho.

     Así, que uno todavía no termina de aprender. Te encuentras con cada cosa! y más te vale que no pongas tu cara de ¿what? porque si no, ya te chamaquearon.

     También uno no puede creer, cómo es que hay gente que puede vivir de cierta manera. Llegas a alguna tienda o establecimiento y ves a cada espécimen atendiendo el negocio, que no tienen ni la menor idea, de lo que es la o por lo redondo!. Y dices, mi madre! cómo es posible que a gente así, le den trabajo. Y es cuando te pones a pensar, que si esa gente que nomas le falta rebuznar, tiene chamba, por supuesto que debe de haber trabajo para todos.

     Y no es ignorancia precisamente de la que estoy hablando, me refiero a qué tan listo puedas ser; se requiere de un mínimo de educación para poder atender a la gente y por lo menos, los buenos días saber dar.

     …En uno de esos días que anduve en la calle, me metí a una tienda de telas buscando relleno para unos cojines, ya había visto algunos que no me convencían mucho, pero los que vi en esa tienda, estaban interesantes y había que checar precios para ver por cuál me decidía.

     En eso aparece un chavo, flaco como fideo, con los pantalones a media pompa, la camisa que aparentemente era blanca, estaba neja y muy mal fajada. Era bastante extraña su figura, con los pelos embaselinados y pegados a un lado, daba el aspecto de que hubiera dado el almuadazo y así se fuera a la calle. Me preguntó que si ya me atendían y con un lenguaje todo masticado, me dijo que si se me ofrecía algo.

     Era demasiado joven y por un momento pensé que acababa de llegar de la escuela porque andaba de azul y blanco. Pero después me di cuenta de que ése, era el uniforme de la tienda.

     Mi madre!, pensé, hay mijito y así te vas a trabajar?. Con esa cara y esos pelos…en fin.

     Le pregunté que en cuánto estaban las bolsas de relleno y me dijo que en treinta pesos. Y estando ahí apiladas las bolsas, las veía medias flacas como para el precio que me estaban dando, me quedé pensando por un instante viendo que no me convenía comprar esas bolsas para todos los cojines que necesitaba y yo todavía sumergida en mis pensamientos tratando de hacer cuentas, este chavo me interrumpe y me dice…

-Si sabe, verdad? Son treinta pesos.

-Si claro. Y seguía tratando de hacer cuentas para saber cuántas bolsas necesitaba.

Y me vuelve a interrumpir…

-Son treinta pesos, de esos así en dinero. Y me hace señas con las manos como si estuviera agarrando billetes.

¿QUEEEE?!!!. Mi pensamiento se detuvo de repente y no podía creer lo que me estaba diciendo.

-Si claro!…contesté sorprendida. Por supuesto que conozco el dinero!.

Y sin poder salir de mi asombro, le pregunté que porqué me decía eso. Y me dijo, que porque cuando le decía a la gente lo que costaba, se le quedaban viendo a las bolsas y se iban.

     Así que viéndolo con los ojos chiquitos y tratando de comprender el nudo tan enmarañado que tenía en su cabezota, me fui más allá de sus pensamientos y le dije…

-Noooo mi chavo!, cuando tú a alguien le das un precio y la persona no te dice nada y se queda pensando. No es porqué no sepa lo que es el dinero, sino porque uno, está haciendo cuentas, tratando de saber si conviene o no comprarlo.

-Ahhhhhhhh me dice. Como habiendo hecho un gran descubrimiento.

     …En fin…de todo tiene esta viña del señor.

     Y sí…así fue. Que hemos de encontrarnos con cada adefesio en nuestro camino, gente rara a la que al parecer no le pesa vivir consigo misma, pero que muchas veces hay que convivir con ellas, día a día.

Some HTML is OK