No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 9 años

PELANDO POLLOS

     En un tiempo atrás, donde todavía no dejábamos de ser niños y adolescentes, casi siempre escuchábamos esa queja generalizada de nuestros padres en cuanto a nuestro comportamiento.

     Cosas no graves, pero que siempre era una molestia constante.

     El dejar los zapatos regados por toda la casa, la ropa amontonada en un sillón, las camas destendidas, el olor a patas en el cuarto, tener un escritorio y estar lleno de puro mugrero, dejar platos sucios donde ven la tele…

     Todo eso y mucho más, es lo que le rechoca a cualquier padre.

     Pero mi papá, siempre a confiado en que ¡Hay un Dios Misericordioso!, ¡que todo lo ve y que todo lo sabe! Y que algún día, se cobrará todas las que hemos hecho!.

     Y es que la vida da de vueltas y siempre existe un reacomodo. Aquello de lo que tanto se quejaban nuestros padres, es de lo mismo de lo que nos quejamos ahora.

     Y si no, simplemente existe una venganza divina, Ohh Sii!.

     Y hasta parece que tienen voz de profeta los papás!.

     Recuerdo que cuando era chica, me tardaba hoooooras bañándome, me distraía con la más mínima cosita que veía y todo parecía que transcurría en cámara lenta. Simplemente no tenía prisa.

     Siempre he sido friolenta y me encantaba bañarme con agua muy caliente. Llenaba la tina del baño de mis papás y me sumergía en el agua que parecía que hervía y dejaba sólo la cara por fuera. El tiempo pasaba y esa sensación de flotar tranquilamente era muy reconfortante; ponía atención y escuchaba detenidamente cada ruidito que se proyectara en el agua.

     Hasta que después de un buen rato, se enfriaba.

     Al salir de la tina, me envolvía en la toalla y me hacía bolita sentada en el tapete, me moría de frío y no podía secarme. El mismo calor corporal, hacía que me secara en un buen rato. Así que ya se imaginarán, cuánto me tardaba bañándome.

     Mi papá siempre decía que parecía que estaba pelando pollos, porque cuando abría la puerta del baño, salía toda una nube de vapor como si fuera sauna.

     La verdad es rico bañarse con agua caliente, pero conforme van pasando los años, tus compromisos y responsabilidades son mayores, así que el tiempo para darte un baño, cada vez es más corto.

     Y eso es lo que me está pasando ahorita. Pues anteriormente si tenía algún compromiso o algo, a veces me bañaba en el gimnasio para poder salir a la calle. Pero ahora lo tengo que hacer un día sí y el otro también, porque como ya les había comentado, ahora ando chambeando.

     Así que me tengo que bañar en el gym todos los días, lo malo es que como en todo, existen unas horas pico y justo cuando he de bañarme, casi no hay agua caliente, me lleva!. Por lo general me toca tibia, cosa que no me agrada mucho, pues le tengo que meter velocidad y en menos de diez minutos ya estoy afuera. Pero el otro día, de plano me tuve que bañar con agua fría!, no había de otra y me la pasé brinco y brinco en la regadera para no helarme tanto. Apenas si aguantaba el agua, mis dedos de los pies se estaban poniendo morados y tenía que estar lista a tiempo.

     Se me hicieron eternos los minutos y no dejaba de pensar en aquella venganza divina de la que había hablado mi papá. Hasta parecía Karma y yo misma me reía de lo justo que es la vida. Me tallaba el cuerpo con muchas ganas para quitarme el frío y pensaba ¡Ya sé, ya sé! ¡Yo me lo merezco!, ¡Yo me lo merezcooo!…

     Y si…así fue. Que hasta parecen ironías de la vida y que todo aquello por lo que tanto se quejaban de nosotros, ahora la venimos pagando…en fin.

Some HTML is OK