No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 9 años

CALZONSIN

     El frío nos ha llegado y con ello, las ganas de estar encobijados.

     ¡Ya casi es Navidad!, ya casi con la familia, los regalos, el ambiente y la cena.

     Todo un mundo de compromisos, posadas, cenas y preparativos para el gran día. Las horas y los días son insuficientes para tanto evento, los colores y los adornos, nos dicen a cada momento, que ya mérito es Navidad!

     Todavía se llegan a ver pinos atropellados por la calle y es de alguno que otro, que no lo había comprado a tiempo y los llevan trepados en los techos de sus autos, esperando llegar rápido para poder decorarlos.

     Hace más y más frío y la casa nos invita a estar encobijados. Por todos lados ves pasar a alguien envuelto en una cobija, una mantita y hasta con el edredón más grande.

     A veces, llegas a entrar a un cuarto buscando a alguien y resulta que no lo encuentras, buscas en la sala y nada, en la cocina, el baño, la sala de estar y todavía nada. Le das toda la vuelta a la casa y hasta el final, te vas dando cuenta de que a quien buscabas, estaba en el primer cuarto donde fuiste a buscar, pero no lo veías porque se encontraba debajo de todas las cobijas.

     ¡Y no se digan los niños!, se hacen perdedizos entre cojines, almohadas y colchas.

     Una vez, hace ya muchos años, una chava platicaba de haber perdido a su hijo, se desesperó tanto, que hasta a la policia llegó a llamar. Su casa era muy grande y su hijo ha de haber tenido unos 4 años. En un rato de descuido lo dejó de ver y cuando lo buscó por toda la casa, no lo encontraba. El corazón casi se le paraliza cuando se asoma al balcón, creyendo que el niño se había caído y fue entonces cuando llamó a la policía. Casi se volvía loca y en uno de esos gritos desesperados, el niño va saliendo de entre los cojines de la cama de su mamá, se sentía malito y se había quedado dormido profundamente.

     La verdad es que no se ven los niños entre los cobertores y cojines.  A mi una vez, me echaron algo pesado encima, creyendo que no había nadie y sólo le hice como gato cuando sentí el apachurrón que me dieron…güííííu!!.

     Todo esto me recuerda a Calzonsin…así se llamaba aquél personaje de los Súper Machos. Eran unos cuentitos que eran para grandes y me imagino que trataban de política y cosas de la situación  del país en ese momento. Estamos hablando de la época de los setentas. Me gustaba ojearlos y ver a ese personaje envuelto en una cobija eléctrica, pues así andaba todo el tiempo. Se llamaba Calzonsin porque no traía calzón y siempre me causaba curiosidad el que trajera un enchufe colgando de la cobija, no sabía qué era su atuendo, ni siquiera sabía que existieran las cobijas eléctricas.

     Por eso ahora, cada vez que vemos a alguien encobijado, decimos que anda de Calzonsin.

     Y sí…así fue. Que tuve que comprar tela afelpada para mandar hacer frazadas individuales, porque las cobijas ya andaban regadas por todos lados. Así que si quieren andar de Calzonsin, por lo menos que no sea con la colcha de su cama.

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