¿¡Cómo es posible que uno llegue a esa etapa!?.
Uno se cree joven aún, sin darse cuenta de que los años pasan.
Las cosas…empiezan como que a irse y otras…a llegar, por ejemplo, el cabello; de repente te das cuenta en algún espejo alto, que tus ideas se empiezan a transparentar, te vuelves de frente más amplia y en algunos casos el pelo de plano se va!.
Algunos luchan desesperadamente contra su caída y más que nada cuando se está más joven, ya después, la resignación es lo único que les queda.
Uno de mis hermanos, fue a un disque tratamiento para la caída del cabello. Estaba muy joven aún y la esperanza de recuperar el cabello todavía apremiaba.
Nonononono!, no sé a dónde rayos se metió, ni que clase de tratamiento sádico tomó, porque regresaba con toda la pelona arañada, no, es más, como si se hubiera ido de cabezota por todo el pavimento. ¡Raspado!, así, ni más, ni menos.
Total que el pobre aguantó no sé cuantas sesiones del martirio ese, sin éxito alguno.
Pero ahora luce orgullosamente su pelona, sin pena y sin complejos.
En fin…
Y lo que llega para muchos otros, son las canas!. La primer cana que tuve fue a los 35 años y fue un descubrimiento sorpresivo frente al espejo. Recuerdo bien que todavía vivíamos en esa pequeña casa a la que habíamos llegado a Monterrey, el baño era pequeño, siendo que para nosotros era el baño principal. Teníamos ése y otro abajo, aún más pequeño. Ese día salía de bañarme y al estarme arreglando, algo brilló de entre mis cabellos, una cana!. Lo primero que pensé, fue, cómo es que podía estar pasando eso si sólo tenía 35 años. Es como si creyera que de un momento a otro, fuera a dar el viejazo. Pero no fue así, el tiempo ha sido muy benévolo todavía con mi cabello y aunque ya me salen una que otra por ahí, son por demás odiosas, porque a parte de estar ahí, son rebeldes, necias y nada peinables. Resulta que cuando me hago un chongo, el único pelito que no está en su lugar, es una cana. Y aunque todavía puedo gozar de mi tono natural de cabello, pienso que en un futuro (espero que muy muy lejano) habrá que pintarlo.
Peeero, muchas veces las canas llegan a dar un toque interesante, a los hombres más que nada. No sé qué es lo qué pasa, pero lo que no tuvieron de interesante de chavos, lo vienen teniendo ahorita. Será el porte, la galanura, la experiencia o qué sé yo, que muchos de ellos se ven guapísimos.
Chavorrucos dicen ellos, que ni son chavos ni tampoco rucos. Es una etapa donde todavía uno busca la fiesta en el antro, la música fuerte y el punchis punchis. La reu con los amigos de la prepa y el recordar viejas glorias.
¡No somos viejos!, pero tampoco jóvenes de veintitantos y aunque muchos dicen qué hay que envejecer con dignidad, creo que en estos tiempos los años son muy relativos para nuestras maneras de pensar. Físicamente podremos vernos más grandes, pero mentalmente y emocionalmente estamos en la plenitud de nuestros tiempos. Nos sentimos jóvenes en cuanto a nuestros alcances, capaces de lograr grandes cosas y que sean tangibles, no sólo deseándolas y añorándolas, sino haciéndolas realmente un realidad.
Y sí…así fue. Que maduritos en plenitud estamos muchos, unos más mejor o menos peor, pero bastante grandecitos diría yo.
9 años
CHAVORRUCOS
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