¿Y ahora de qué va hablar ésta mujer?!…digo, tal vez se han de preguntar.
Pues, nada de lo que nadie no haya tenido o le haya sucedido. Somos taaaan parecidos, que a todo mundo le ha pasado un chorro de cosas realmente cotidianas. La diferencia es, qué tal vez muchos no las cuenten o simplemente le den poca importancia.
Somos el protagonista principal de nuestra vida! y es padre, cuando te puedes acordar de tan insignificantes momentos.
No estamos descubriendo el hilo negro, sólo estamos compartiendo, un montón de recuerdos y anécdotas que nos hacen sonreír por dentro.
Así que, por si se han dado cuenta, en mis relatos no acostumbro a contar trujediones ni historias desgarradoras. Y no porque no sucedan, sino porque estamos aquí para revivir viejas glorias, para compartir gratos momentos y para contar alguna que otra cosa bochornosa y embarazosa, que nos hacen reír a final de cuentas.
…Ohh Sii, así es. Que entre las cosas extrañas que nos pueden suceder en la vida, son esos sueños tan fumados que podemos tener.
Realmente son puras mafufadas!, las que soñamos mientras dormimos. Soñamos que volamos, que nos caemos, que nos persiguen, que estamos en lugares tan alucinados, que podríamos hacer una gran película!.
Y de seguro, muchos productores se han de dar un pasonzote para llegar a estos sueños tan locos.
Una vez, desperté con los ojos inchadísimos, como si hubiera llorado toda la noche. Me sentía realmente acongojada de mi noche de llanto, pero no tenía ni la menor idea del porqué haya sido. Y total que nunca supe, cuál había sido la razón de mi mercado de lágrimas.
Otra noche, al parecer estuve discutiendo con mi marido. Estaba enojadísima de no sé qué…que motivos tal vez no me faltaban, pero yo estaba enojada!. En mi sueño, estaba furiosa!. Pero lo más chistoso, fue que al despertar, seguía enojada!. De esas que sientes como que te hierve la sangre!. Te despiertas y te dan ganas de ahorcarlo…pero mi prudencia pudo más y sólo me limité a andar toda tufada.
De seguro, algo, algo ha de haber hecho para enojarme tanto!…Jaj, en fin.
Pero el problema es cuando las cosas se hacen más vívidas y no nada más se quedan en los puros sueños, sino que también haces cosas!.
Como cuando de recién casados, teníamos unos meses apenas y en una de esas, que me da un manotazo en la cara mi marido!. Casi se le va la vida cuando vio que me había pegado. Perdón, perdón, perdooooón!!, no dejaba de decirme. Es que estaba soñando que estaba espantando una mosca panteonera.
…Oseaaaa, ya no supe qué fue peor, si el haberme dado un guamazo en la cara o el haberme confundido con una mosca panteonera!.
El caso es que uno se mueve, golpea, patea y dice cosas dormido.
Por ejemplo, yo soy de las que habla dormida y según mi marido, dice que si no me conociera, mis historias serían de terror. Y no por macabras, sino porque digo cada mariguanada, que su capacidad de asombro nunca se le termina conmigo.
Una vez, me enderecé de golpe y le dije…
-¡Mira!
-y él todo dormido -¿Qué?
-¡Ahí!, señalándole frente a la cama.
-¿¿Qué??
-¡Las jirafas!
-¿Cuáles jirafas?!!.-me imagino que hasta se le quitó el sueño.
-¡¡Esas!!.-yo ya molesta.
-¿En donde?!!
-¡Ahiiiiií las que van pasando!!!
Dahhhh!, como si no pudiera verlas!…Buenooo, es que no podía parar de reír cuando me lo contó mi marido. Porque han de saber que no me acuerdo de lo que digo, así que cada vez que me dice lo que hice o lo que dije, siempre una cosa supera a la otra.
Y sí…así fue. Que anécdotas de sueños mafufos, hemos de tener muchos! y nunca podríamos terminar de reinventarlos.