No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 9 años

¡OYE TÚ!, COMO TE LLAMES!

Estando muy chicos, el número de nietos era bastante.
Mi abuelito Geño, se llenó de nietos en cuestión de una década. Y esa época en donde todavía eres chico y estás creciendo a mil por hora, no creo que haya sido muy fácil para él.
¡Éramos tantos!, que fácilmente olvidaba nuestros nombres. Y más si lo visitábamos una o dos veces al año allá en México. Ya que uno como niño cambia bastante: más gordo, más flaco, más alto, menos agraciado, más cabezón, más dientón…pero qué feitos éramos!. Pobre de mi abuelito, era casi imposible reconocernos.
Veo fotos de ese entonces y al mirarme digo…¡Oh por Dios!: dientes chuecos, cara de chiflido, toda prietita, flaca flaca…creo que bastante, curiosita, estaba.
El tenía una imprenta y era muy interesante entrar a su taller y ver la maquinaria que tenía, el papel que manejaba para sus trabajos y toda esa brillantina que ocupaba para darles algunos pequeños toques dorados a sus invitaciones. Su trabajo era de primera calidad y grandes clientes tenía con los mejores hoteles de México en aquel entonces.
Cuando éramos dos o tres los que andábamos por ahí de visita, nos permitía entrar a su taller para ver cómo trabajaba. Y muy sutilmente nos decía “mijo o mija”, para referirse a nosotros. Pero ya estando en su casa en las reuniones de Navidad y con todos los nietos, era casi imposible el poder acordase del nombre de todos.
Así que mi abuelito se limitaba a decirles “Chato” a los nietos que no recordaba su nombre en ese momento.
Oye tú…Chato!. Le decía al primer niño que veía corriendo por ahí para pedirle algo. Era fácil y salía del problema, al fin que todos le hacían caso.
Pero una vez, sus hijos le dijeron…”¡Ayyy papá!, tú ya ni te acuerdas del nombre de tus propios hijos”. Así que se puso a repasar el nombre de cada uno de ellos y resulta que no pudo acordarse del nombre del Chacho. Siempre le decían por su apodo, así que nunca utilizó su nombre de pila, hasta que se le olvidó.
Y ahora, es algo que tal vez entiendo. Digo, no he llegado al grado de olvidar el nombre de mis hijos, pero si por lo menos el de revolverlos: a Beto le digo Alex y al Alex le digo Beto.
No sé porqué, pero me pasa muy seguido y más estando con mucha gente. Si me encuentro con mis hermanos ¡peor tantito!. A nadie le puedo decir por su nombre!.
Tengo 3 hermanos y a cada uno le digo por cualquiera de los otros dos, menos por el suyo.
Así que lo más rápido que se me viene a la mente es…¡Oye tú!…¡como te llames!, porque créanme que he de sufrir de menoridea, ya que nunca me acuerdo de sus nombres o más bien, se me hacen bolas.
El otro día, entro a una de las recámaras y ahí estaba mi hijo más chico haciendo su tarea y le digo:
-Oye Beto, ya hiciste tu cama?
-Yo no soy Beto!
-Siii…tú cómo te llames, ya
hiciste tú cama?
-Mami soy tu hijo!
-Siii…tú, niño! Ve hacer tu
cama!.
El caso es, que el niño ese no quería hacer su cama.
Y sí…así fue. Que no me vayan a ver feo si no me acuerdo de sus nombres, ya que es algo que me pasa mucho, pero muy seguido…Ohh siii!.

Some HTML is OK