No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 8 años

TACOS DE TROMPA

Cuando éramos chicos, muy a menudo mi papá decía que andábamos vendiendo tacos de trompa. Y se refería a que cada vez que nos enojábamos parábamos la trompa y por eso decía eso.
Hasta el caminadito nos reconocían cuando andábamos enojados.
Y bien curioso, porque uno nunca se imaginaba cómo era posible que nuestros papás lo supieran todo. ¡Hasta nos adivinaban el pensamiento!.
Era algo así como una confabulación que tenían los padres en contra de sus hijos. O por lo menos así parecía, porque aparte de ser profetas…””¡te vas a caer!”, siempre lo sabían todo…”cuando tú vas, yo ya vengo”.
Críticos, analíticos, metódicos, perfeccionistas, magos, telequinécticos, perceptivos, adivinos, genios y con un dominio de la chancla, a la perfección.
Todo eso y mucho más son los papás.
Pero resulta que tanto fue lo que nos dijo mi papá de que vendíamos tacos de trompa que una vez, ya grande y casada, estábamos en México en un puesto de tacos y curiosamente vendían los tan famosos tacos de trompa y que le pregunto a mi esposo…¿oyes…y a qué sabrán?, y me dice…a beso de vaca.
¡Guiuuuuu!, pues yo nunca he besado una vaca, ¡guácala!. Así que ya no me quedaron ganas de probarlos.
Pero es bien curioso allá en México, es todo un folklor lo que se ve en las calles. Y más con ese acento chilango de la coloña, así acá bien valedor…tsss y que me dijo y que le dije.
Y en los puestos de tacos es donde más aflora el acento chilango…
-Me da tres de jeta.
-Qué?
-Qué si me da tres de jeta!
-Aguanteee orita se los doy.
-Utsss pus qué tardadooo.
-Mire mi buen, aquí vendemos
cantidaaa no calidaaa!
Así que el andar por las calles de México, es todo un aprendizaje…demasiado pintoresco diría yo.
Pero hablábamos de los otros tacos de trompa, creo que divagué un poco y hasta hambre me dio.
El caso es que, cuando uno es chico, uno vende tacos de trompa al por mayor. Y me rechocaba cuando mi papá nos lo hacía notar. Entonces me enojaba más y no sólo paraba la trompa, me enfurruñaba más. Caminaba con los hombros caídos, la espalda encorvada dando pizotadas, casi bufando…dónde, dónde habré visto esto?.
De grandes también nos sucede y, aunque la mayoría de las veces se pueden disimular las pataditas, es totalmente evidente la venta de tacos de trompa.
Mi abuelita paraba la ceja, casi saliéndosele por arriba de sus lentes. Ahí sentada en la sala, con su tejido, quién sabe cuánto ha de haber estado rumiando cuando estaba molesta.
Lo bueno, es que fueron en pocas ocasiones las que la vi así.
Y sí…así fue. Que somos totalmente evidentes y por más que lo quiera disimular uno, la venta de tacos de trompa se da a notar…en fin.

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