En aquel entonces, cuando nuestra nueva casa con techo estaba en construcción, un amigo me dijo, que el tener una casa más grande, te daba la oportunidad a tener más visitas, más reuniones y más pachangas…qué razón tenía.
El habernos cambiado de casa, nos ha dado grandes satisfacciones, hemos tenido a toda la familia hospedada en año nuevo, algo así parecido a la familia muégano.
Se han hecho pequeñas y grandes reuniones, he tenido desayunos y juntaditas con las amigas y lo mejor de todo, es que hemos organizado algunos campamentos con los amigos de nuestros hijos.
La casa, se vuelve tu lugar preferido para compartir con familia y amigos. Y muchas veces, el hacer reunión en casa, te permite llevar a la familia completa a las reuniones.
No lo sé en otros lados, pero acá en Monterrey, somos amantes de las reus, de las carnitas asadas, de las pachangas y de buscar cualquier pretexto para brindar por algo.
Agendamos con mucha anticipación cualquier evento que tengamos, porque la lista de cumples, reus y festejaciones casi es interminable.
Siempre buscamos cualquier motivo para festejar.
Así que la casa se vuelve el lugar perfecto para las carnitas asadas, todo mundo coopera y la reu se hace en grande.
Y aunque yo no coma casi nada de carne, hay un mundo de cosas que podemos disfrutar en la parrilla. Los hongos portobelo son mis preferidos, las quesadillas y las tostaditas con salsa y queso que mi marido hace son deliciosas. Me ha preparado brochetas de verduras, con camarones y pescadito. Cebollas y papas empapeladas, calabacitas y espárragos asados. Hay muchas cosas que uno puede disfrutar sin tener que comer carne.
Ese no es motivo para no estar con los cuates, si no tomas o si no comes carne, de igual manera puedes disfrutar como ellos.
Hace varios años, mis hijos estuvieron en un equipo de fútbol americano y el estar ahí ocupaba gran parte de nuestra vida. Te vuelves una familia con ellos y son tantos los entrenamientos y actividades qué hay, que todo el tiempo que dure la temporada te la vives ahí.
Las carnitas asadas se vuelven tradición y son muchas a las que uno va al campo de fut o fuera de él.
Aquí en Monterrey todo mundo toma cerveza…menos yo. Y en un principio me veían como bicho raro y más porque no comía casi nada de carne y todavía más! porque no tomaba refresco. En serio, casi me querían tomar la temperatura para ver si me sentía bien y posiblemente han de haber pensado en que era una payasa por ser así.
En varias ocasiones me preguntaban si era vegana y les decía que no, se me quedaban viendo casi con ganas de decirme…¿y eres feliz?. Cómo si sufriera de algo raro, porque todo mundo menos yo hacía cosas diferentes a ellos.
No me gustaba la cerveza ni el refresco y tampoco comía carne…no pus estaba frita.
Pero como cada quien se lleva sus cosas, mi marido siempre me llevaba hongos portobelos, agua o jugo y quesadillas. Y la gente al ver los hongos gratinados en la parrilla, comenzaron a interesarse por ellos. Siempre llevábamos de más y les compartíamos. Fueron la sensación! y con el paso del tiempo ya cada quien se llevaba los suyos. Los combinaban con su carne, guacamole y salsa.
Se fueron acostumbrando a mi manera de comer y a no verme como bicho raro. Así que todos podíamos disfrutar de igual forma.
Y sí…así fue. Que el tiempo es mucho, pero la vida corta y no hay nada mejor que disfrutarla en familia o con amigos. Aquí lo importante es que se arme la reu Ohh Sii!.
8 años
CUALQUIER MOTIVO ES BUENO PARA FESTEJAR
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