No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 8 años

COMO QUE TE CONOZCO

¡Hola, hola!!, es un gusto volver a estar con ustedes. Estas fiestas decembrinas, pachangas, comilonas, visitas a la familia y reuniones con amigos, de plano nos desconectaron de nuestra rutina. Todo un acelere total.
Se llegó Enero y rápidamente retomamos nuestras labores en el trabajo. Pero una semana después, tuve la oportunidad de tener un viaje tan esperado con mi familia a Disney. Así que con mayor razón, nuestros pensamientos se hicieron más volátiles, fuera de una realidad que se convirtieron en algo mágico…qué gran viaje.
Todavía sigo embriagada de esa gran experiencia y como escritora, uno debe de tener su mente serena y en orden, para darle forma a sus pensamientos.
Las historias, tienen que ser bien contadas y estructuradas para que la gente al leerlas se pueda identificar con ellas y las haga suyas. Por eso las comparto. Y por supuesto es un gran gusto poder hacerlo.
Así que ya estamos aquí nuevamente, media desubicada yo diría, no sé cómo en tan poco tiempo de ausencia, se me olvidan ciertas cosas que por rutina hacía. Cosa que a mi familia y amigos que me conocen muy bien no les extrañaría del todo, ya que dicen las malas lenguas, que tengo una memoria de corto plazo tipo Dori. De seguro me han de tener mala voluntad, ja!.
Pero a veces (bueno muchas)me he visto frente a personas que si no las veo frecuentemente, se me olvidan sus nombres!, y ahí me ven, tratando de recordar cómo se llaman. Casi casi les puedo asegurar que mis ojos se hacen chiquitos chiquitos, intentando con ello el poder encontrar en esa memoria de teflón que tengo, el nombre de la persona que me está saludando…
-…¿cómo se llamará?…
Así que a final de cuentas tratas a toda costa el evitar su nombre y simplemente ser amable con un saludo genérico…
-¡Hola qué tal! Feliz año, cómo la pasaste?
Y rápidamente te despides.
Eso me acaba de pasar esta semana que fui a las oficinas donde está mi jefe, me saludaron 2, 3 chicas que por más que la ardilla corría en mi cerebro, nunca pude acordarme de sus nombres. Y es el colmo!, por lo menos una o dos veces a la semana las veo y no me pude acordar de cómo se llaman…que por cierto, cómo se llamarán?…
Y bueno, cuando regresé al gym después de vacaciones, me subo a una de las elípticas y una chava a mi lado me dice…
-Hola, ¿qué tal?, ya viste que a partir de hoy el gimnasio es mixto…
Digo, a mi me va y me viene si es mixto o no, lo que me sorprendió realmente, es que esta chava me hablaba con una familiaridad que yo desconocía.
(…¿será que la conozco?, como que la he visto…pero no sé quién es ni mucho menos cómo se llama!, ayyy Dios quién es ella!)…todo eso pensaba yo.
Total que nunca supe en ese momento de quién se trataba y ya al final cuando me meto a bañar y me estoy arreglando frente al espejo, llega ella.
(…ahhhh ya sé quién es!, la que siempre me platica cuando nos estamos arreglando).
¡Qué cosas!, ¿no les ha pasado?, que conocen gente y no la pueden reconocer tan fácilmente en otro lugar o con otra vestimenta. Es algo que parece tonto pero que es muy cierto. No puedes reconocer tan fácilmente a personas que las ubicas en ciertos lugares nada más, la de la tienda, la de la recepción, el que te da servicio al auto, el del banco. Son personas que solamente las ubicas ahí, ahora que si te las encuentras en el súper, en el cine o en la calle ya valiste, porque las ves y como que las conoces, pero no sabes exactamente de dónde.
En fin…a mi me pasó algo horriblísimo hace muchos años. En aquel entonces era soltera y vivía allá en Tampico y hacía ejercicio en un gimnasio cerca de Plaza Palmas donde mi papá tenía su negocio. Ese gimnasio no era muy grande y muy pronto me hice de amistades. Casi siempre éramos los mismos, pero un fin de semana, fui a un antro con otros amigos y estando ahí me encuentro con uno del gimnasio, lo saludé y hasta ahí quedó el asunto.
A la semana siguiente platicando con los del gimnasio, comentamos el que nos habíamos visto en el antro y le digo a este chavo…
-¡Oye! No te había reconocido con ropa.
No no no no no, casi me quería morir al escuchar mis propias palabras!. La tierra era poca para que me tragara, necesitaba el mundo entero para poder desaparecerme y poderme quitar la vergüenza de lo que había dicho, ayyy no, fue horrible!.
Lo bueno que fue cosa de un instante, ya que los demás estaban muertos de la risa disfrutando de lo que había dicho. Y qué risa, porque uno trata de componerle y sale peor.
Y sí…así fue. Lo que hace el que siempre nos veamos con una misma vestimenta, deportivos, sudados y sin arreglar. Creo que ya bañados no es fácil reconocernos…en fin.

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