No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 8 años

LOS BAÑOS

Me imagino que ha de ser el cuento de toda la vida, que cuando uno va de viaje en carretera, parece deporte nacional, el tener que conocer todos los baños de las gasolineras…eso me pasaba a mi.
Era tiro por viaje, nunca fallaba!. Salíamos de Tampico a México y apenas cruzábamos el chalán (porque no había puente todavía) y ya quería ir al baño.
Me imagino que en esos casos ha de ser hiperodioso el tener una niña…y yo era la única.
Le rechocaba a mi mamá, tener que llevarme a esos baños de inmundicia, donde no había ni dónde pisar. Ya de plano no sabías si era mejor afuera de la taza o qué.
Y por supuesto, antes que cualquier cosa, mi mamá ya me estaba diciendo ¡No toques nada!. Y como literalmente no podía tocar nada, me tenía que cargar de aguilita para que hiciera del baño, no no no no, qué fuerza, qué equilibrio, qué destreza y qué paciencia la de las mamás en serio.
Yo no sé porqué, pero en aquellos tiempos los baños siempre estaban del nabo, preferible ir al montecito porque de plano era un asco eso.
Por supuesto que el montecito también lo conocí. Era más limpio, pero si no eras muy ducho, en una de esas te mojabas fácilmente los zapatos (a ver, creo que eso de los zapatos nada más les pasa a las niñas). Y es también cuando te puedes dar cuenta, que te da frío en las pompis si es invierno.
Creo que fui toda una conocedora de esos menesteres y mientras el viaje duraba de 8 a 9 horas de perdis, yo seguía pidiendo ir al baño, conforme nos acercábamos más al frío de México.
Peeero, tengo un punto a mi favor, porque ahora sé que no nada más era cuestión mía, porque al parecer, esto es asunto de géneros. Y por lo visto nada más se da entre las féminas. Ohh Sii.
Y la verdad no había tenido nunca un punto de comparación, hasta ahora que tengo a mis hijos, resulta que son hombres y es de lo mas comodísimo ya que uno no tiene que andar buscando con desesperación, un baño para hacer pipí. Cualquier lugar es bueno para ellos.
…Después, pasaron muchos años y ya estando casada y con hijos, mi esposo y yo tuvimos un viaje a Europa. Así que fui a conocer todos los baños del otro lado del mundo. Y bien curiosos muchos de ellos por cierto. Hubo unos que tenían un timer para la luz, así que si no hacías tú asuntito rapidito, se te apagaba!. Lo peor del caso, fue que no me fijé bien de dónde estaba el apagador al entrar, así que cuando se apagó la luz, eso era una boca de lobo! Y no veía nada, ni mucho menos encontraba él apagador. Así que aprendí a fijarme bien de donde estaban ubicados cada vez que entraba algún baño.
Hubo de todo, unos muy modernos que tenían un sistema de autolimpieza, otros que parecían tronos por estar tan altos, unos estilo japonés pegados al piso, que qué incómodo por cierto, tener que ponerte de cuclillas frente a la disque taza. También nos tocó uno antiquísimo, con el depósito del agua arriba y uno le tenía que jalar al agua con una cadena.
En fin, en general abundaban más los baños que sólo se empotraban a la pared y quedaban suspendidos del piso.
Pero allá la cosa es pareja, pues resulta que en muchos lados, no hay baños de hombres o mujeres propiamente, sino que son mixtos. Qué cosas verdad?
Oigan, pero no se han dado cuenta de una cosa?. A poco no, los baños, especialmente de los restaurantes y tiendas departamentales, ponen música muy fuerte. Es estrategia mis amigos, con eso uno hace que se explaye y evita el tener que estar escuchando el concierto del de alado o el de uno mismo. Pero qué listos son!.
En fin, el otro día estaba en un restaurante japonés y ahí voy al baño. Lo primero que me sorprendió, fue que al entrar al baño, la taza se abrió automáticamente…wooww y no solo eso, sino que se prendía una luz integrada en la taza como para que le atinaras bien. Hasta ahí ya me tenia con el ojo cuadrado, pero todo fue mejor cuando me voy dando cuenta que la taza estaba calientita, sisisisi, yo quiero uno de esos!. Era todo un estuche de monerías, hasta le tomé foto!. Resulta que tenía un control remoto para que después de hacer popis, te echara agua calientita en el fufurufu y te dejara limpio limpio y no conforme con eso, también tenía un botón para después secarte el traserín con un aire caliento. OH MY GOSHHHH!, definitivamente, yo quiero uno de esos!.
Y sí…así fue. Que quién sabe cuándo me puedan comprar una monería de esas. Mientras tanto, seguiremos conociendo los baños del mundo, Ohh Sii.

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