No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 8 años

EMPIOJADOS, EMPULGADOS Y ENGARRAPATADOS

¡Ohhh Sii!, a veces esas cosas pasan.
Yo no sé porqué, pero cuando está uno en la primaria, por lo menos una vez en la vida se empioja uno.
Recuerdo que estaba en segundo de primaria cuando eso sucedió. Tengo muy presente el salón donde estaba, el pupitre que usaba y todo ese ambiente del salón de clases se me vienen como un flashback.
El salón era fresco, no muy iluminado, con ventanales que dejaban ver todo lo que sucedía afuera, nada que ver con los salones de ahora que parecen búnkers y que están cerrados a piedra y lodo porque están climatizados.
Mi salón era el típico de primaria de gobierno. Con su olor tan característico a lápiz mirado y a sus libros de texto. Pienso que son sensaciones que no podría olvidar jamás.
…qué tiempos aquellos, basta con dejar que tu memoria se vaya lejos, muy muy lejos, para que todos esos momentos los vuelvas a revivir…
Y así, sentada en mi mesabanco, me daba como que la pena ajena, el ver que a la niña que estaba más adelante, su compañera de asiento, estaba muy entretenida quitándole los piojos!. La otra, me imagino que sentía riquísimo que la estuvieran espulgando. Pero aún a mis 7 años, algo me decía que eso no se debería hacer en público.
Después de dos tres días, esa niña y otra, en su cabello parecía que tenían talco, guácala!! Las pobres estaban plagadas de piojos.
La verdad, no sé si la maestra haya mandado algún comunicado a los padres, pero de repente…zaz!, yo también tenía piojos! Y mis hermanos creo que también.
Pero mi mamá puso solución inmediata. Pa pronto que me mete a la tina y ahí con mucho cuidado y con un algodón mojado con Baigón me los quitó. Antes no me fliteó la cabeza con el veneno de las cucarachas, pero me imagino que su desesperación era mucha.
Por suerte no me quemó esa cosa en la cabeza ni me tumbó el pelo. Pero me imagino que fue una solución rápida.
Ahora hay shampoos y no sé qué tanta cosa. Porque aunque no lo crean, esto pasa hasta en las mejores familias.
Así hace años acá en Monterrey, hubo una plaga de piojos en todos los colegios. Hasta mandaron comunicados en todas las escuelas para tomar las medidas necesarias.
Uno de mis hijos no se salvó de la empiojada y bueno, lo bueno que fue algo leve.
Pero cuando era niña vivía a lado de un pantano y más allá del pantano estaban unas rancherías donde por supuesto habían vacas y donde hay vacas, hay garrapatas.
Ahí si fui toda una
conocedora…las hay muy chiquitas que son el pinolillo; las hay las que son adultas que no puedes matar con nada y las conchudas, las más asquerosas de todas. ¡Guácala!, esas crecen en tamaños monumentales aghhh! y por supuesto están llenas de sangre. Aunque eso si, son muy fáciles de matar.
Pero como vivíamos ahí y nos encantaba ir a explorar, por supuesto que a veces regresábamos llenos de pinolillos.
Es algo así como que horrible, porque no los puedes ni ver de tan chiquitos que son, pero te da una comezón espantosa que con nada te la quitas. Lo malo, es que son bichos que se te quedan pegados y no es como las hormigas o las arañas que te pican y se van.
Ahí si necesitaba mi mamá de toda una labor titánica para quitárnoslo. Así que tenía un frasco con alcohol y tabaco para ponérnoslo.
¡Ayyy no!, deberían de ver qué show. Nos metía a la tina y después de bañarnos, nos ponía el alcohol en el cuerpo con un algodón. ¡Ardía demasiado!, cada piquete que teníamos (qué eran muchos), ardía un chorrísimo con el alcohol y ahí nos tenía brincando encuerados por todo el baño, que aunque era una escena muy graciosa, esa cosa ardía horrible.
Las otras garrapatas, las que no se morían tan fácilmente, nos las tenía que quitar con pincitas y con mucho cuidado, porque si se llegaba a quedar la cabeza del animalejo prendida, se infectaba y se hacía una roncha que nos duraba meses!.
La verdad, fueron esporádicas esas situaciones. Me imagino que depende del control que tenían de plagas en las rancherías, era como a nosotros nos iba.
Nuestros perros por supuesto también tenían garrapatas pues andaban libres y llegaban hasta los ranchos.
Pero yo nunca supe de pulgas, hasta que anduve de novia con mi esposo (aclaro, mi maridín no tenía pulgas), pero la camioneta de su papá si!!. No lo podía yo creer.
Un día salimos en la pic up que tenía mi suegro y al subirme, me doy cuenta que a contra luz, veía que algo muy chiquito brincaba en el asiento, eran pulgas! y muchas. Yo siempre creí que sólo en las caricaturas sucedía eso, pero siii…brincan mucho y muy rápido.
Era así como que un caso pa la araña, pero resulta que mi suegro dejaba la ventanilla de atrás abierta y los gatos de la calle se metían a dormir. No pos si.
Y sí…así fue. Que alguna vez, de seguro alguno que otro de nosotros anduvo empiojado. Y aunque pueda dar pena decirlo, eso fue lo que me pasó a mi y qué y qué y qué!.

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