No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 8 años

PAN CON FRIJOLES

Si hemos de hablar de frijoles…ahhh qué ricos los que hace mi mamá!.
En casa nunca faltaban, era cosa de todos los días. Así, todos, todos los días!, siempre teníamos frijolitos, ya sean de la olla o refritos.
Pero eso sí, siempre negros, alguna que otra vez hacía frijoles charros con los bayos, pero de a diario, los negros eran los predilectos.
¿Y porqué los consumíamos?, por puro gusto, creo que son de las cosas que jamás me irán a cansar.
Recuerdo que en las noches, nos servía un plato con frijoles refritos para cenar y nosotros le poníamos un poco de aceite de oliva y con un pedazo de bolillo casi nos hacía volar por los aires de lo deliciosos que eran.
Ella jamás molió los frijoles en la licuadora, porque la consistencia que tomaban, no nos gustaba, así que con el apachurrador les daba ese toque especial.
Pero muy curioso, para nuestro lonch en la escuela, nos daba un sándwich de frijoles y agua de limón. No recuerdo haber llevado otra cosa más que eso y no sé porqué nos lo daba, pan con frijoles, mientras que los otros niños llevaban sándwiches de jamón, tortas o de plano les daban dinero de a diario para comprar cosas.
A nosotros nunca nos dieron dinero. Tal vez en alguna ocasión especial si, pero como siempre llevábamos nuestro pan con frijoles y nuestra agua de limón que ya para la hora del recreo sabía ligeramente extraña, no había necesidad del dinero.
Una vez recuerdo haber visto a un niño, que estaba comiendo con singular alegría unos huevos duros a la hora del recreo. Mi primera reacción fue de…¡guiuuuú!, cómo se puede comer eso?! Y la segunda, fue de qué tal vez, sólo tal vez su mamá lo haya obligado a que se los comiera de lonch. ¡Pobre niño!, pensé, de seguro se los está comiendo a fuerzas, pero…como que no veo que sufra mucho.
Se me hacía casi inconcebible el que le pudieran gustar los huevos duros…en fin.
Así qué haciendo memoria, lo único que llevábamos, era nuestro pan con frijoles. Y sinceramente me hubiera gustado llevar otra cosa, pero ahora que lo pienso, me doy cuenta que es bastante engorroso preparar el lonch de la escuela.
¡Lo hiperodio!, más que nada, porque cuando lo tienes que hacer, a veces ya es tarde y te quieres ir acostar ya.
Así que mi mamá con 4 chamacos, lo más fácil y práctico era hacernos nuestro famoso pan con frijoles.
Yo he tratado de ser más versátil con mis hijos y de darles cosas diferentes de lonch. Y si de plano por alguna razón, no les tengo su lonch, les doy dinero. Lo malo es que como no estoy acostumbrada hacerlo, ya me ha pasado que en alguna ocasión se me ha olvidado darles dinero y así se van a la escuela, sin lonch, sin dinero y sin nada!.
¡Ohh Dios!, ¡pobres niños!, ya estaría diciendo mi mamá. Pero si ya saben que todo se me olvida, deberían de recordarme en el carro lo del dinero.
El caso es, que una de esas veces, mi hijo el más chico, se puso abusado y según él, se encontró un chilidog en una banca del patio y se lo comió!

-¡Alejandro!, cómo pudiste haber
hecho eso?.
-Pues así nomás, me lo encontré en
una banca envuelto con todo y
papel aluminio.
-De seguro estaba mordido y no te
importó.
-Nooo, si estaba entero.
-¡Entonces se lo volaste a un niño!
-No, claro que no, ahí estaba en la
mesa nada más y yo lo tomé.

¡Ayyy no!, ya me imagino a mi hijo esperando la oportunidad de que el niño se descuidara al dejar la banca como para ir corriendo y volarse el chilidog…pobre escuincle se quedó sin lonch.

-¡Alejandro!, van a decir que andas
de pepenador en la escuela.
-¡Pero si tenía hambre! y el lonch
estaba solito.

La verdad, me quedé así como que más tranquila de pensar que mi pimpollito no se había quedado con hambre a la hora del recreo. Y eso de que estaba solo el lonch en la banca, la verdad no lo dudo. A mis hijos les pasó muchas veces en las fiestecitas y yo hacía unos corajes, de que se atarugaran y dejaran sus dulces de la piñata ahí en la mesa y se los volaran. También su jugo, su galleta, el panquecito que les daban o el premio que ganaran, lo dejaban ahí creyendo que cuando regresaran, ahí los iban ha estar esperando.
Creo que ese chilidog fue la venganza del Alex de todas las veces que le volaron sus dulces…en fin.
Y sí…así fue. Que afortunadamente aprendí hacer los frijoles tan deliciosos que hace mi mamá y he de reconocer que después de muchísimos años, volví a comer un pan con frijoles, como los que nos daba de lonch para la escuela…y me supo, a gloria.

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