¡Hola a todos!, un gusto saludarlos nuevamente.
Habíamos estado ligeramente perdidos, pero ya nos encontramos, Ohh Sii!.
Y no sé ustedes, pero desde mediados de septiembre y principios de octubre como que se nos está juntando el lavado con el planchado.
Quién sabe, por lo menos unas semanas de locos si hemos tenido, que si la chamba, que si los hijos, la familia, las festejaciones, viajes planeados, otros no planeados, los amigos, reencuentros fantásticos, visitas adorables, proyectos de vida. Todo se acumula y aunque muchas veces uno quiere salir corriendo como loco y tratar de evitar lo inevitable, las cosas siempre toman su camino. O por lo menos así lo veo. Estamos tan saturados de eventos, compromisos, tareas y metas que cumplir que a veces nos ahogan.
Así es, literalmente nos falta el aire. Y es donde uno cae en la cuenta que tiene que reestructurar su vida y pedir ayuda. No lo podemos todo. Digo, sería padre ser una especie de súper héroe que todo lo puede, pero no lo es así, vivimos en una sociedad y por el simple hecho de ser humanos, somos fuertes y débiles a la vez. ¿Qué loco no?.
Nos necesitamos y es padre poder contar siempre con alguien.
Por eso, agradezcamos a todas aquellas personas que siempre están en la mejor disposición para ayudarnos. El chiste es dejarse ayudar, claro.
¡Y bueno!, creo que a muchos se les vienen tiempos demasiado saturados. Ya estamos a nada de Halloween, Día de muertos, posadas y luego Navidad!.
Que si la fiesta, la reunión, el festejo, la juntadita. Qué padre verdad?, es cansado todo esto, pero nos da la oportunidad de convivir con seres tan queridos.
¡Estamos de fiesta!, y no podemos pensar más qué, cómo le vamos hacer para poder cumplir con todo.
Por otro lado, yo tengo una fiesta personal, algo que festejar y me da mucho orgullo el poder compartirlo con todos ustedes. Pues ya son 6 años de estar escribiendo, desde octubre del 2012 a la fecha y me da muchísimo gusto, el ver que la gran mayoría me ha acompañado en esta fantástica aventura.
Gracias, muchas, muchas gracias!.
Pero vengo bien contenta y cargada de tan buena energía, saben.
Tuve la oportunidad de hacer un viaje con mis compañeros de prepa. ¡Éramos 51! Y la sede este año fue en la ciudad de México. Fue un viaje tan esperado por todos y en lo personal superó mis expectativas.
Tal vez suene algo egoísta, pero por unos días olvidé que era madre, esposa, deportista, escritora, empleada…era sólo yo. Y tal vez como muchos, necesitaba urgentemente eso. Crear una especie de universo alterno al nuestro, en donde por unos días pudiéramos ser libres de todo, sin compromisos ni nada por qué preocuparnos.
Lo más curioso, es que estamos hablando de personas de entre 46 y 48 años y nos sentíamos de 20!!. Chavorrucos al máximo en una fiesta inolvidable.
Así han sido todos estos días, llenos de intensidad, que cuando llega un momento de calma, también lo disfruta uno bastante.
Los fines de semana nos sirven para poner orden en nuestras vidas. Dejar de lado el trabajo diario y ocuparse de las cosas personales.
Y sí…así fue. Que casi siempre tenemos algo que festejar, ¡como mi cumple!, que fue en este mes de octubre y me la pasé maravillosamente a lado de mis papás y mi familia…Ohh Sii!.
7 años
ALGO QUE FESTEJAR.
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