No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 7 años

POR SIEMPRE AMIGOS

Un torbellino intempestuoso llegó por ahí de diciembre a nuestras vidas. Siempre han sido fechas tan esperadas, tan añoradas, pero cuando te llega de golpe, ni chance de respirar puedes.
Te empiezas a llenar de desayunos, juntaditas, reuniones, posadas y demás, queriendo ver a todas tus amistades como si el mundo se fuera acabar.
Y eso es solo el comienzo…
Ya que te juntaste y te viste con los cuates de tu localidad, se aproxima la Navidad y el Año Nuevo y ese es otro cantar.
Ahí nos ven, desplazándonos de ciudad en ciudad para ver a nuestros seres queridos.
El reencuentro con familia y amigos es maravilloso. A veces pasan años y décadas en donde pierdes contacto con alguno de ellos y el volverte a reencontrar es sorprendente.
¡Somos los mismos!, nomás que más maduros. Un cúmulo de recuerdos y emociones se agolpan al ver a la otra persona y nos damos cuenta que sólo habían pasado unos años de ausencia.
En cuestión de minutos parece que te pones al día de los años atrás perdidos. Y es curioso, porque en vez de preguntar ¿cómo te ha ido?, ¿a qué te dedicas?, ¿qué ha sido de tu vida?…los primeros comentarios que salen son…¡ Queeee oooondaa!, ¡Hace tantos años!, ¡Mira como pasa el tiempo! ¿te acuerdas de cuando íbamos…?, o de fulanito o la mamá de no sé quién. Y si eran ex compañeros, ¡oye recuerdas al maestro tal?! y las clases con no sé quién?.
Siempre algunas patoaventuras han de salir. Y ves a la otra persona fijamente, intentando visualizar a ese niño que conociste en tu infancia o adolescencia.
Al vecinito de tu cuadra, a los amigos entrañables de la secu, compañeros de la prepa. Tantos años y seguimos aquí, juntos pero no revueltos. Cada quién en su ciudad, con sus vidas y sus familias.
El mismo tiempo que nos juntó estando jóvenes, fue el mismo tiempo que nos separó. Casi, casi jurabas por ésta, el tener una amistad inseparable y el tiempo cambia todos tus planes. Poco a poco uno se va alejando, los intereses van cambiando y la vida misma te hace tener nuevas amistades.
Pero lo bueno a todo esto, son los reencuentros, que muchos de ellos hacen que la amistad se afiance y sea para toda la vida.
Reencontrarte con quienes no esperabas es sorprendente y darte cuenta que sólo el tiempo y el espacio se interponían, es casi increíble.
En lo personal tuve la oportunidad de ver a grandes amigos en estas fechas navideñas. Fueron días de locos desde antes de salir de vacaciones, en donde uno pierde la noción del tiempo. Casi nunca supe en qué día estaba. Demasiados compromisos con familia y amigos hacían que no supieras ni dónde estabas parado.
Y aunque mi cierre de año personal estuvo cargado de emociones y sentimientos encontrados, todo lo disfruté al máximo. Hubo tiempo para todo, para dar la bienvenida a ese reencuentro con los amigos y seres queridos, así como también el despedirme de algunos de ellos para siempre. La vida, no es eterna y en algún momento…es tiempo de partir.
Y sí…así fue. Por siempre amigos seremos, siempre y cuando sigamos alimentando esa amistad.

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