No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 7 años

ALINEACIÓN Y BALANCEO

Hace tiempo que no me hacía unos exámenes de rutina. Ya saben, algo así como checar el aceite, alineación y balanceo, ver que la carrocería esté bien y más que nada el motor.
En este caso, fue con agujas, prensas y pinzas de hospital. Tal parecía que había ido a que me torturaran y lo peor de todo, es que tuve que pagar por eso.
Te lo venden bien padre, digamos que como que en combo y te dicen que te conviene hacerte un chorro de estudios y así con eso asegurar que todo está bien. Ya saben, el clásico paketequedes y que por cuestiones de edad ya uno debe de checarse otras cosas. El caso es que no fui a dar con el proctólogo porque ya sería el colmo.
Así que desde muy temprano y con un hambre de miedo, por el ayuno de la noche anterior, ahí estaba, sentadita en la sala de espera del laboratorio donde hacen los estudios.
Y cómo iban a ser un chorro de exámenes me dije…tranquila, no te vas a morir de hambre y tal pareciera que mi estómago no entendiera esa parte del “no te vas a morir de hambre”, en eso, que me empiezan a dar pequeños retortijones. ¡Chin! Ya valió!, porque después de uno, vienen todos los demás y no te queda más que toser para disimular que tu estómago te está gruñendo.
Así que con mi botellita de agua, me la pasé dándole traguitos para espantar el hambre.
En eso, que me mandan llamar y escoltada por una señorita, me llevó a un cubículo para sacar muestras de sangre.
Un tipo delgado, moreno y con barbas de chivo me saluda y me dice que en breve iniciará el procedimiento.
Así que con una liga, que me aprieta el brazo. Y pensando pa mis adentros decía…pooobres chivitos, les ha de haber dolido mucho su colita…
Y es que lo que no saben, que cuando era chica, resulta que mi vecino tenía rancho y de vez en cuando se traía animales de allá. Y una vez me tocó ver que a unos chivitos les enrollara un cordón a la vuelta y vuelta en la colita para que se les cayera!. Sí claro, dejaba que se les necrozara unos días y luego pum!, se les caía.
¡Pobres chivitos!, lo que les ha de haber dolido. Ya de repente, veías que traían la colita colgando toda muerta.
Así que como me estaban estrangulando mi brazo, recordé a los pobres chivitos…en fin.
Rápidamente zaz!, que me encaja la aguja y no sé en qué momento, ya tenía como 6 frasquitos llenos de sangre… -Oigameeee!, que me voy a morir, mire todo lo que me sacó!.
-No se preocupe, necesitaría perder mucha sangre para morirse.
-Perooo mire usteeed!, que ya me veo pálida, casi desfallezco!. Usted me va a recoger ehhh.
Total que no me tuvo que recoger de ningún lado. Creo que todo es cuestión de temple y muchos no la tienen a la hora de estar frente a la aguja.
Así le pasó a mijo más chico, era pequeño como de unos 5 años y tuve que llevarlo a la clínica a que le sacaran unas muestras de sangre. Lo tenía sentadito en mis piernas a la hora de la toma de muestra y todo iba bien, no lloraba ni se mostraba inquieto. Le pusieron la liga y él muy atento a todo lo que la enfermera le hacía, hasta el momento en que le metieron la aguja y le sacaron sangre. De un momento a otro sentí como su cuerpecito perdía rigidez y se desvanecía, su carita y sus labios se pusieron blancos inmediatamente y ahí sí que le dió el vaguido!. Mi pobre hijo se había desmayado del puro susto. Lo bueno que con un juguito de mango se reanimó.
De ahí fui a que me hicieran un electro, ya saben, chupones por todos lados, cables y cosas raras. No tardé mucho ahí y me hicieron esperar para pasarme a la mamografía.
Creo, que no sé para qué gastan tanto en un súper aparato que te va a machucar las bubis, si con un simple portazo con el refri es suficiente. Prácticamente es lo mismo, ja!.
Luego de ahí te dicen que pases con el ginecólogo y que no hay más que mostrarse flojita y cooperando…en fin.
Digamos que nomas les faltó revisarme las anginas. Y ya con toda mi dignidad por el piso, me dicen que ahora si me puedo ir a almorzar.
Y sí…así fue. Que vaya recorrido que tuve esa mañana, pero gracias a todo eso, muy contenta hoy puedo decir, que hay escritora para mucho más.

P.D. Chéquense a tiempo

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