De las cosas que he aprendido en la vida, es darme cuenta que trabajar en equipo, es la mejor manera para salir adelante.
Y parte de ese aprendizaje, nos lo dio el equipo de fútbol americano, donde estuvieron mis hijos por varios años.
Era un hecho, que ellos en aquél entonces, necesitaran una actividad deportiva. Cosa bastante importante para su crecimiento y desarrollo.
Y digamos que nunca fue su pasión, el ir a los entrenamientos ni a los partidos que tenían. Lo que si les quedaba bien claro, es que en casa, no se quedarían sin hacer nada.
Fue una época de bastante sacrificio económico y de tiempo. Era realmente desgastante para todos, el cumplir con el compromiso de ir a los entrenamientos todos los días y tener que esperar a los hijos.
Así que había que organizarse bien. Salían de la escuela, llegábamos a la casa, se cambiaban de volada, comíamos luego luego, descansaban un ratito, hacían su tarea y a las 6:30pm había que llevarlos a su entrenamiento de dos horas. Rápido rápido era ponerse fundas, playera, tachones, hombreras y llevarse en la mano el casco.
Todos los papás llegaban con sus hijos, que al bajarse del auto, corrían al campo para que el coach no los castigara por llegar tarde.
Y ayyy!! de la mamá que osara poner un pie en el pasto, porque prácticamente era territorio prohibido para las mujeres.
Muy mal visto era el hecho que una mamá, le fuera a reclamar o decir algo al coach por su mijito.
Todos eran en ese momento una legión de rudos espartanos, que no se doblegaban por niñerías.
Demasiada testosterona circulaba por el campo de entrenamiento, que se volvía en un campo de concentración y batalla.
Parecía demasiado rudo el trato, pero las indicaciones de los coaches eran muy claras como para no entenderlas…
-¡EQUIPO!, EN PUTIZA QUIERO CUATRO VUELTAS AL CAMPO Y EN CHINGA SE REGRESAN, GO GO GO!!!
…Y a pesar de que les hablaban con puras groserías, los niños salían con un carácter más fortalecido.
Nada los podía detener, ni el sol extenuante, ni el frío intenso, ni la lluvia eran motivos para cancelar un entrenamiento. Solo si hubiera tormenta eléctrica, el partido o el entrenamiento se suspendía.
Curiosamente a pesar de exponer a los niños ante un clima tan extremo, no eran de enfermase mucho.
Terminaban agotados, exhaustos, hambrientos, sedientos, sudados, batidos, imposibles de tocarlos. Y como ya era tarde, les tenía su termo con agua y su lonch de cena. Comían durante el camino a casa, así que sólo llegaban a bañarse y acostarse…caían rendidos.
Y durante toda esa temporada de fútbol americano, el tiempo de ellos estaba contado minuto a minuto. Ni siquiera chance de estar con la tele o los aparatos…nosotros igual, nos teníamos que hacer garras para cumplir con todos los compromisos personales y aparte los de los hijos.
Aun así, fue donde aprendimos, que el trabajar en equipo hace la fuerza. Los niños en el campo como jugadores y nosotros como padres para apoyarlos, siempre en las gradas. No podíamos dejarlos solos en sus entrenamientos, ya que como es un deporte de contacto, corrían el riesgo de que en cualquier momento se pudieran lastimar seriamente.
Así que siempre trabajamos en equipo, los niños poniendo todo de su parte y los papás apoyándolos en todo momento…
-¡ESE ES MIJOOOO!!…se oía frecuentemente en los partidos, con una intensidad y una pasión que sólo un padre puede gritar. La emoción corría por las venas y la adrenalina se elevaba al máximo, tanto que uno terminaba agotado emocionalmente de los partidos. A veces a manera de broma se pedía un doctor para los papás que eufóricos estábamos en las gradas.
Todos apoyábamos un mismo fin: coaches, coachitos, niños, familia, porristas, doctores, todos, todos aquellos que nos llamábamos, la gran familia Aguilas.
Y sí…así fue. Que ya no habrá tachones enzoquetados, ni ropa batida, ni las idas a buche a mitad del entrenamiento, ni las porras en las gradas, ni los fines de semana con partidos…todo eso, por lo menos para nosotros, ya pasó. Pero lo que si se queda y para siempre, es esa gran amistad que se hizo con muchos de la gran familia Aguilas…¡GO AGUILAS GO!.
7 años
LA GRAN FAMILIA AGUILAS
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