No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 6 años

ELIXIR DE LOS DIOSES

Dicen que para aliñar bien una ensalada, se debe de ser parco con el vinagre, generoso con el aceite y justo con la sal.
Mi familia ha tenido una fuerte influencia española gracias a mi abuela paterna, con tantas historias y recuerdos, ha llenado de mucho sabor nuestras costumbres.
Porque desde que tengo uso de razón, siempre he visto un buen queso, un buen vino y un buen aceite de oliva.
Desde pequeños nos enseñaron a probar los quesos fuertes y madurados, sabores que al paladar de muchos no les agradaría.
Y bueno, hay que saber un poco de esto, porque si no, les va a pasar como a mi marido, que le tiró la señora que les hacía el quehacer, un queso Roquefort, pensando que ya estaba enlamado!.
Y si, una vez nos dieron a degustar un queso que válgame!, alguien se murió! y lo hicieron queso!, pero pienso que no nos lo dieron de la manera correcta, con un pan, una fruta, nada! Así pelón.
Pero bueno, ese es uno que no compraría, ñop, ñop, ñop.
Cuando éramos pequeños, mi mamá nos daba de cenar casi siempre frijoles refritos, si, así nada más, lo acompañábamos con un bolillo y al centro de los frijoles le hacíamos un posito, así como hoyito tipo volcán, entonces venía mi mamá y nos lo llenaba de aceite de oliva…Dios!, hasta me lo estoy saboreando, que cosa más rica. “Elixir de los dioses” decía mi papá. Creo que no hay mejor legado que una buena educación y unas buenas costumbres.
Hemos sido afortunados, de aprender a gozar cada instante, de hacerles fiestas a las comidas, de disfrutar cada bocado, de decir ¡gracias por lo que tengo!. Y si, gracias por esta paz.
Y aunque la vida nos haga jugarretas con días sombríos, la vida siempre será cristalina, esperando ahí para nosotros.
…Hace unos 2, 3 años, nos dimos a la tarea de pintar la cocina, que como muchos estarán de acuerdo, es el punto de reunión de las familias, todo gira alrededor de la cocina y si hay una reunión, ahí vamos a parar todos hechos bola.
El caso es que siempre había querido un color que representara todo ese cúmulo de sensaciones que tengo al estar ahí, de paz, de gusto, innovación, amor, tradición, felicidad.
Así que siempre estuve inclinada hacia un verde olivo.
Compramos la pintura y le dimos más vida a la cocina, el color me encantó. Luego pasó el tiempo y mijo el chefcito y yo, estábamos con la tentación de tener un pequeño librero para nuestra colección de libros de cocina. Queríamos darles un buen espacio para ellos y que los tuviéramos a la mano. Así que mi marido, hizo uso de su ingenio y nos puso unas lindas repisas, colocamos los libros y decoramos el espacio con plantitas y unos quinqués.
Realmente todo el conjunto te lleva a un estado de paz y tranquilidad, acogedor ese rincón, agradable al estar, pues bueno, qué puedo decir yo.
Pero lo que no sabía era que desde épocas milenarias, el olivo se ha caracterizado como un símbolo de paz, como la paloma blanca con una rama de olivo.
Siempre me ha gustado el verde olivo y más, en el aceite de oliva que tanto nos gusta.
En un antojito, toda mi familia incluyendo ya a mis hijos, sacamos un plato chico y nos servimos aceite de oliva y con un pedazo de pan nos lo comemos. Así crecimos mis hermanos y yo y ahora mis hijos. Nos enseñaron a disfrutar ese líquido dorado y verdoso de manera sublime.
En las ensaladas ufff!, nunca falta. Hemos aprendido a degustarlos y poder elegir entre tanta variedad que existe.
El sabor debe ser suave y denso en su consistencia, no debe de amargar ni picar, eso es un signo de que su prensado fue hecho con tallos y hojas, no lo suficientemente limpio para disfrutar de su verdadero sabor que puede ser dulce o afrutado.
Pero ese pan, en un plato con aceite, es como dice mi papá un “elixir de los dioses”. Es más, puedo ir a un restaurante italiano y no comer pizza, más que puro aceite de oliva con pan.
Y sí…así fue. Que nuestras buenas costumbres nos vuelven a unir, que compartir el pan y el vino nos lleve siempre a una buena platicadita en armonía…y siempre en paz.

Some HTML is OK