Pues si, creo que lo más justo para todos estos escritos y relatos que hemos compartido, es mostrar la realidad en la que vivimos. Hemos viajado juntos a un pasado y hemos escudriñado aquellas viejas vivencias de nuestra infancia, hemos recorrido parte de nuestra juventud y recordado muy buenos momentos de nuestra vida, hemos visto nuestro presente siempre con un enfoque positivo, real, veraz, tangible y han sido cosas no creadas ni inventadas, palabras bonitas, cualquiera las puede decir, pero lo que hemos compartido aquí, son cosas que a cualquiera nos pudo haber pasado.
Ahora hablaremos en un futuro lejano…¿Qué les vamos a contar a nuestros nietos?.
Recuerdo mucho las historias de mis abuelitas, siempre era un deleite escucharlas, miraban al infinito visualizando ese pasado tan lejano y luego regresaban la mirada con una sonrisa, de poder capturar todos aquellos momentos.
-Abuelita, ¿cómo conociste a mi abuelito?, les preguntaba.
Su infancia fue muy corta, la vida era diferente, se casaron muy muy jóvenes siendo unas adolescentes casi, pero la vida era así.
Dentro de sus historias, una muy marcada que vivieron sus papás, fue la de la Revolución.
Historias muy distintas entre ellas, porque mientras unos se escondían porque la gente gritaba “Mueran lo gachupines”, con mi otra abuelita se escondían para que no se los llevara la leva…Realidades tan diferentes.
Pero nosotros qué contaremos a nuestros nietos. Ojalá que nuestras palabras sean siempre de gran interés para las siguientes generaciones.
Tenemos de dos opciones, ser trágicos y sufridos contando lo mucho que nos costó la vida o podemos platicar una realidad veraz pero siempre con ese empuje para salir adelante.
Espero tener una larga vida para podérselos platicar a mis nietos, pero si no, quiero decirles que dentro de toda esta historia, vivimos una época de pandemia mundial, donde la gente tenía que quedarse en casa para no correr el riesgo de un contagio, muchos hicieron caso a las reglas sanitarias, otros no y por eso se dispararon las cifras de muertos en algunos países. Todos somos responsables de los avances y los retrocesos en los niveles de pandemia.
Aprendimos a vivir y hacer todas nuestras actividades en casa, clases en línea, trabajo virtual, incluso la gente más devota veía la misa en línea desde su móvil o computadora.
Un cambio radical se nos vino de la noche a la mañana y aunque dejamos de ver a nuestros seres queridos, aprendimos a verlos por grupos de video conferencias, se intensificaron las comunicaciones por redes y nos volvimos compradores en línea.
Todo un fenómeno surgió, para bien y para mal, las economías colapsaron, pero ante la crisis nos volvimos más creativos y estamos saliendo adelante. Hay una frase que me gusta mucho, para poder ser un buen emprendedor…“Busca una necesidad”, siempre el ser humano va a necesitar algo y ese algo lo tienes que encontrar, para dar un servicio y beneficiarte tú.
Así que mucha gente, cambió sus ocupaciones y creó cosas de primera necesidad. Ventas en línea, servicios a domicilio, ofertas virtuales, comidas por pedido, clases virtuales, cursos en línea, venta de cubrebocas, caretas y todo lo necesario para el servicio de la gente y poder sanitizar su hogar.
Vivimos una realidad diferente, que no será eterna, pero mientras dure, nos tenemos que adaptar lo mejor posible.
Aquellos que se la vivían fuera de casa por su trabajo, tuvieron que jalarse los pelos y adaptarse, pero se aprendió a vivir en familia, lo que realmente es una buena convivencia, algunos se quedaron y claudicaron en el intento, otros, reforzaron lazos.
Valoramos lo que es la amistad y la convivencia entre amigos. Que la presencia vale mucho, que el contacto entre personas es enriquecedor. El poder de un abrazo es inmenso y es gacho el ni siquiera poder saludar de mano para evitar un contagio.
Pero “qué le vamohacé”, que si para poder ver a mis seres queridos y poder abrazarlos finalmente, he de tener que esperar más meses…así será.
Y sí…así fue. Y así es, que la necesidad hizo que descubriéramos nuevas cualidades, que nos reinventamos de manera exitosa y pusimos a funcionar esa ardilla que traemos en la cabezota…Rendirse jamás!
6 años
¿QUÉ LE VAMOHACÉ?
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