No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 6 años

RENDIRSE JAMÁS!

Hace ya muchos años, me regalaron en un evento del 10 de Mayo, una macetita con unas lindas flores amarillas, las tuve en mi casa por un tiempo, después las saqué al patio trasero y me olvidé…
Las lindas flores quedaron a su suerte y con el Sol y el tiempo se fueron marchitando.
Cuando me di cuenta de que las había olvidado, ya estaban secas hasta la raíz. Me sentí mal por eso y las di por muertas, así que ahí se quedó la maceta.
En esos días llegaron las lluvias y milagrosamente después de unos días, me voy dando cuenta que tenían un pequeño brote. Todos mis sentimientos se conjuntaron, eran choques de emociones al ver cómo una pequeña florecita se aferraba a la vida para poder sobrevivir…
Mi esposo las llamó “Las malqueridas” y ese fue el título de mi primer escrito hace ya 8 años. A partir de ahí, no he dejado de escribir ni un mes durante todos estos años, han sido tiempos de compartir con todos ustedes vivencias tan sencillas y tan simples, que cualquiera se puede ver identificado.
Y pienso que la vida debe de ser así, más simple, sin tantas complicaciones. La verdad uno cae en lo absurdo de las discusiones, en el fastidio de los reclamos, en el enojo de los celos, de las envidias, en el hartazgo de las palabras necias.
¿Quién puede vivir así?, es un desgaste constante de energía en donde no obtienes nada.
Por eso, tenemos el gran poder de hacer a un lado lo que nos estorba y no nos deja nada bueno, ahora que si tú eres el tóxico, creo que es momento de reestructurar tu vida, porque muchos sinsabores habrá eternamente.
Podemos resurgir de la nada, desde el infierno más temido, desde la raíz, así como lo hicieron mis pequeñas florecitas que se aferraron a la vida.
Regresaron con más fuerza, con más belleza y más vitalidad, ellas nunca se rindieron jamás. Y fue algo que me dejó marcada de por vida, su enseñanza fue mucha y me hizo más fuerte.
No hay nada que no podamos lograr siempre y cuando haya una intención y una acción. Porque eso si eh!, podemos vivir de buenas intenciones toooda la vida y no lograr nada si no realizas una acción, no podemos vivir de palabras lindas, ni de buenos consejos, si no somos congruentes con todo eso.
La vida tiene que ser más sencilla, sin tanto grito y sombrerazo. Realmente es ocioso vivir así. Y lo peor del caso, es que la vida se nos va como agua entre los dedos y cuando menos piensa uno, ya pasaron semanas, meses y años!.
Justo ahora, me vuelvo a topar con otra plantita que se sigue aferrando a la vida. Es una pequeña semilla de Lichi, que mi marido puso a germinar con mucho entusiasmo. Primero se tardó mucho en germinar y después, un pequeño brote salió. Fue creciendo lentamente y de su vasito donde está, con un algodón, ahí se mantuvo; era linda y fresca, pero después de la nada se empezó a secar, le seguimos poniendo más agua, menos agua, más Sol, menos Sol y nada, ya se estaba marchitando más y más, así que la dejamos olvidada y se secó…todo parecía haber acabado, tanto que estuve a punto de tirarla…
Y como la tenemos en la ventana del fregadero, todos los días la vemos. Aún así, unas cuantas gotas de agua de vez en cuando le pusimos y el milagro sucedió, otro pequeño brote, débil y tierno está resurgiendo, así como el ave fénix desde las cenizas, que no se rinde jamás.
Y sí…así fue. Que rendirse jamás en esta vida, que si vamos a permanecer, que sea de la mejor manera…siempre como mejores personas.
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