Creo…bueno, espero y a todos nos haya pasado alguna vez, eso de decir algo cuando uno no debe…ojalá y si, no quiero ser la única ja!.
Empecemos desde el principio. Yoooo creo, que la culpa no es toda mía y que esto viene de familia.
Un día, hace muchos años, estábamos en la sala jugando sobre de una mesa redonda a las cartas, un juego que se llama Rey Esquinado y como su nombre lo dice, había que esquinar los reyes. Nos encontrábamos mis papás, mi abuelita paterna, mi marido, tal vez alguien más de mi familia y yo. Y el juego había comenzado. El chiste de ahí, es lograr acomodar tus cartas lo más pronto posible para poder ganar. Las rondas empezaron a dar vueltas y el juego empieza a fluctuar de tal modo que desde antes, uno puede ver su grandiosa tirada.
En una de esas, es el turno de mi abuelita, hace su tirada y deja avanzar la jugada. Los jugadores a la derecha se tomaban su tiempo, cosa que al parecer a mi abuelita ya le impacientaba, se veía nerviosa y un poco molesta, algo pasaba con su jugada. Y fue entonces que le toca el turno a mi mamá, revisa sus cartas y tira y al momento de poner la carta, mi abuelita dice en voz alta…¡OOOTRA BABOSA!…
Nononono, nos hemos reído a carcajadas, mi abuelita no pudo contenerse y dijo lo que pensó! Y se le salió así tal cual lo pensaba, pues ella había cometido el mismo error!, dejó pasar una oportunidad en su juego y mi mamá también y fue ahí donde su subconsciente habló!. ¡OOOTRA BABOSA!.
Todavía recuerdo la risa incontrolable de mi abuelita, toda roja y lagrimienta tratando de excusarse ante tal declaración que había hecho.
Es increíble cómo el subconsciente nos traiciona y de las cosas raras que me han pasado, una de ellas fue muy clara. Habíamos llegado mi esposo y yo al HEB y al entrar vimos a una pareja joven muy singular. Él era un chavo alto, moreno y de ojos de color, ella era una chica blanca, muy bonita y cabello largo, realmente era una pareja modelo, muy guapos los dos, pero traían a una pequeña bebé de lo más bella, con unos grandes ojos azules que llamaban muchísimo la atención.
Nos sentamos a comer en un área Gourmet que tienen ahí y pasamos el rato, yo estaba feliz de estar probando de todas las aguas exóticas de sabor que tenían…
En eso, la linda pareja vuelve a pasar ya como para irse y vi a la niña que parecía una muñequita, por un momento fugaz pensé en que ojalá y sea una chica muy bella de grande y que no se le quitara lo bonita, regreso la mirada a mi comida y me dice mi marido…
-¿Lo bonita?
-Y yo, ¿Que?
-Si claro, dijiste que ojalá y no se
le quite.
Me le quedo viendo como si pudiera estar leyendo mis pensamientos y con asombro le pregunto, ¿cómo lo supiste?.
-Porque lo dijiste.
-Pero si yo no dije nada, sólo lo
pensé…o lo dije?
-Si claro, lo dijiste.
La verdad no podía salir de mi asombro y todavía seguía pensando en que mi marido podía leer mis pensamientos!. Porque según yo, no había dicho nada y mi subconsciente me traicionó bien gacho.
Ya suficiente tengo con hablar dormida, como para que despierta, no me pueda dar cuenta…en fin.
Y sí…así fue. Qué hay que tener cuidado con lo que pensamos, porque se nos puede salir en el momento menos oportuno. Que claro que aquellos que se jactan de ser claridosos, llegan a rayar en la grosería…Ohh Sii!.