No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 5 años

DEJA QUE TE CUENTE…

Si pudieras hacer un compendio, de todas aquellas cosas significativas en tu primera infancia, ¿cuáles serían?
¿Realmente te acordarías?.
Saben, algo muy curioso de lo que me acuerdo, son de las historias de mis abuelitas.
Su vida narrada por ellas mismas.
En muchas ocasiones lo hicieron y para mí era un deleite escucharlas, me transportaban a esa época y casi casi podía percibir el aroma, la sensación de estar ahí y todo era mágico.
Tuve la oportunidad de convivir mucho con ellas, así que hubo mucho tiempo para que de vez en cuando me platicaran sus historias.
Incluso ya grande, conocí la historia de Nana, la abuelita de mi esposo. Ella murió casi a los 100 años y sus pláticas eran muy interesantes. Una señora con mucha lucidez y un ojo clínico tremendo que nada se le escapaba.
Doy gracias a Dios por haberme dado esa gran oportunidad de conocer a mis familiares pasados, saber de su vida y todo narrado por mis propias abuelitas. A veces me enseñaban fotos, otras veces sacaban de joyeros cosas de sus mamás y alguna que otra cosa.
¿Se dan cuenta?, ¿realmente cuánto conocemos de nuestra familia?, ¿saben cómo se conocieron sus abuelos?, ¿saben la historia de sus bisabuelos?…yo si. Y son de esos recuerdos que atesoro desde niña, el que mi abuela materna me dijera que se bebía los libros, aun estando cocinando, le meneaba a la olla y leía unas cuantas líneas ya que el tiempo siempre apremiaba con tantos hijos y mucho más para tener que mantenerlos. Así que ocupaba la hora de cocinar para poder leer sus libros policiacos.
– Abuelita, pero como no te daba miedo leer esas novelas? Si ni siquiera aguantas una película del Santo.
– Ayy mijita, es que aquí la veo.
– Pues si abuelita, pero el libro te describe con pelos y señas los crímenes!.
En fin, esa era su teoría.
En cambio mi otra abuelita siempre me contaba sobre su mamá, que la muchacha no le entendía con las indicaciones que le daba…
– Mira María, que prendash la candela.
– ¿La que?
– La candela hombre! Que vamosh a cocinad.
La abuelita Matilde (mi bisabuela), toda una andaluza, era una dama de lo más ordenada y limpia, se ocupaba de trapear por las noches por si “tenían” visitas temprano. Para esto la limpieza ya se había hecho durante el día.
Gracias a ella, tengo la tan preciada receta del Bacalao.
Y me encantaba que mi abuelita la imitara, con ese acento español que tan bien le salía. Por ella conocí a toda su familia, me los describía uno a uno y como una película yo iba armando todos los escenarios.
…Hace poco, uno de mis hermanos puso una foto de mi mamá con uno de sus hermanos en el chat familiar, sin ningún comentario ni nada, solo la puso ahí. Todos los nietos están en el chat y al ver que no comentaron nada, me imaginé que no lo conocían. Y la verdad fue un dejo de tristeza al ver que sus propios nietos no conocieran a sus hermanos. Y no es tarea de los abues nada más, también es tarea de nosotros como papás el contar las historias de los abues.
Acércate a tus hijos y platícales grandes historias, con todos sus matices. Yo sé que la crema de cacahuate era algo impensable para mi papá y que una tasa de atole era un privilegio para mi mamá, que mi abuela paterna estrenaba un vestidito cada fin de semana y que mi abuela materna con sus propias manos construyó su casa poco a poco, que mi abuelo paterno le dijo a mi papá…hijito por lo que más quieras, pórtate bien para que puedas ir a la graduación de primaria de tu hermana, ya que él estaba internado en un colegio donde si se portaban bien podían salir el fin de semana. Que mi abuelo materno que era todo un ebanista, le hizo a Jorge Negrete un armario.
Todo eso lo sé y muchas cosas más, por ellos.
Los nietos también tienen que salir de su burbuja y buscar historias con sus mayores.
Y sí…así fue. Deja que te cuente, tómate tu tiempo, haz un espacio en tu vida y escucha todo aquello que desconoces. Llénate de historias de tu familia, conócelos y haz que trasciendan por generaciones.
Some HTML is OK