No sufrí al levantarme. No llegué tarde. No se me olvidó ningún hijo. No mandé a mi maridin al trabajo con dos yemitas. Y lo mejor de todo es que regresé al Gym y no me dolió!!

Publicado: Hace 5 años

NUDOS DESATADOS

Hace un año, fui a Cancún a visitar a mis papás, ellos viven allá y ya tenía mucho tiempo de no verlos. Desafortunadamente ese invierno no pudimos pasar las fiestas navideñas juntos, así que por lo menos fui a visitarlos aunque fuera sola. Fue una semana de visita familiar y estuve justo antes de que empezara la pandemia en México, apenas regresé y a los 15 días cerraron todo.
Y de regreso pensaba en lo afortunada que había sido por haber podido verlos justo a tiempo…jamás nos imaginamos lo que nos vendría encima los siguientes meses.
Durante esa semana, veía a lo lejos las noticias de China, España e Italia y muchos decían que era una exageración, que se estaba haciendo una histeria colectiva…tal vez si, pero ahorita que tanta gente cercana a nosotros o conocidos se han ido, creo que ya no pensamos lo mismo. Es respetar y acatar las normas de higiene, porque nada es suficiente.
Estando allá, mi mamá me comentó de un santuario muy especial que había en Cancún y me llevaron a verlo.
El simple hecho de entrar ahí, te invade una paz increíble.
Se llama El Santuario de María desatadora de nudos.
Los nudos desatados, son aquellos problemas por lo que se busca solución, en este caso, estamos hablando de unos listones blancos en donde uno escribe su petición y lo anuda en senderos del Santuario para que la Virgen interceda por nosotros.
Creyentes y no creyentes, van de todo el mundo a visitar ese Santuario, pues el simple hecho de estar ahí, es un lugar en la selva donde te invita a estar en un momento de paz y de meditación.
Yo no cabía del asombro al ver ese lugar. Todo al aire libre, dentro de la selva, con senderos de gravilla blanca, con bancas de madera simplemente barnizadas y talladas respetando la forma del árbol, con vetas, agujeros y rezaques…todo parecía divino, tan lleno de la naturaleza, con tanto verdor, es la conjunción perfecta para elevar toda nuestra energía ahí.
El Santuario es como una capilla muy grande al aire libre, luego están los senderos donde a cada paso que uno da, se topa con pequeños y grandes letreros de madera con oraciones y pensamientos. Uno lo recorre en silencio y desde el Santuario, ya uno ve los listones blancos amarrados por todos los senderos, son miles los listones! y cada uno ha sido puesto por personas como yo, que llegaron a ese lugar por una petición en especial. No se necesita ser muy devoto para ir, el simple hecho de estar en ese lugar es muestra de humildad y reconocimiento de solicitar ayuda.
Mi impresión más grande, fue al ver los senderos llenos de listones blancos, amarrados de cordones, ramas, piedras, raíces y todo lo que estuviera ahí.
¡Cuanta fe! ¿Se dan cuenta?, es cuestión de fe, de creer firmemente que eso que estamos pidiendo se nos va resolver o se nos va a dar.
…El aire hacía sonar unas campanas de viento, de esas que se ponen en el jardín y el silencio respetado, invitaban a la meditación…entonces decía uno, gracias, gracias por estar aquí…
Gracias por conocer tan maravilloso lugar. Después, al seguir el sendero, hay una pequeña plaza en forma de óvalo, hecha de travesaños de madera, toda rodeada de listones de colores, anudados unos sobre de otros. Esos listones, son los agradecimientos a todas esas peticiones que en un pasado se hicieron cuando fueron a anudar su listón blanco.
El mío lo llevé desde Monterrey y después de un año, fui a dar mi agradecimiento.
Y sí…así fue. Que pequeños actos de humildad, de reconocimiento a nuestra pequeñez, es importante para cada día ser más grandes…curioso no?, pero así es.
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