Cuántas veces no dijimos eso siendo niños, que el chocolate era lo más súper mega rico del mundo, así como también las nieves, el algodón de azúcar y los Hot cakes!.
Uyss!, no acabaría con esa lista interminable de cosas riquísimas que de niños parecía que nos elevaban.
Los submarinos de fresa woww! y olían riquísimo, los Totitos de plátano, la malteada de chocolate que vendían en lata en el cine…por cierto, ¿cuándo regresaremos al cine?.
Mis tardes de recreo en la secundaria y prepa, las pasaba muchas veces con una Tutsi Pop, o muy de vez en cuando con unas Barritas de fresa.
Recuerdo mucho que estando muy chicos, nos llevaban a una nevería aún famosa ahorita, que se llama La Minerva, tenían unos refrescos estirados del cuello con formas muy curiosas y el lugar era grande allá en el centro de Tampico.
Casi siempre pedíamos un Banana split o un Tampico especial, con ese jarabe rojo dulcísimo hasta el fondo, digno para un coma diabético.
Y siempre al final te traían tu clásico vasito con agua, cosa que yo no pedía, digo, ¿cómo para qué?, a quién rayos se le ocurre quitar ese maravilloso sabor a nieve de la boca!!. Ajá, pregúntenme ahorita si me tomo el agua, me tomo hasta dos!.
Veía a mis papás tomarse su agua al final de la nieve y la verdad se me hacía un desperdicio el quitarse ese sabor tan rico a nieve, quería que durara todo el día!.
Igual con el chocolate Carlos V…uyss, qué capaz que lo mordiera, noooo, era chuparlo hasta ya no dejar nada y el Duvalin, yo no sé para qué se molestaban en darnos esa cucharita blanca si con el dedo era más sabroso, a qué si verdad?.
Tenemos tantos recuerdos de cosas que nos súper encantaban de niños y ahora?…ya no?, ya no es tan glorioso ese brownie de chocolate o ese Pon Pons que nos daban en el cine?.
¿Qué fue lo qué pasó?, antes el quedarte embarrado de algo era una oportunidad más de poderlo chupar para después, ahora corres y te vas a lavar.
Será que antes no teníamos acceso tan fácil a todo eso y lo disfrutábamos más. Porque ahora uno con dinero en mano, te puedes comprar toda la caja de chocolates si quieres, ¿será que es eso?.
Ahora me conformo con una probadita de nieve o de chocolate, ya más de una porción se me hace demasiado.
Los pingüinos, los gansitos e incluso el chocolate Carlos V ya no se me hacen gloriosos.
Posiblemente uno se vuelve más mesurado y ha diversificado sus gustos en muchos más.
Hay todo un abanico de sabores que con el paso del tiempo uno descubre y no hay a cual irle.
Pero si podemos decir qué hay cosas súper mega delis que podemos disfrutar y créanme que me cuesta trabajo poder decir cuál es la mejor de todas.
Simplemente no muero por nada, pero me gustan muchas cosas, en especial lo salado.
Y sí…así fue. Que hubo una vez en el que lamíamos el papelito del chocolate hasta no dejar nada, en el que nos podíamos comer todo un algodón de azúcar y querer todavía más, en donde un cono de nieve con tres bolas se nos hacía poco y todo eso, por ser chicos tal vez…