Hace mucho tiempo, esas cuatro leyes llegaron a mi vida y la verdad, fue en el mejor momento, justo cuando más lo necesitaba.
Y desde entonces me han acompañado a lo largo de mi vida y han hecho de mí, la mujer que soy hoy.
En esas cuatro leyes, encontramos todos los aspectos de nuestra vida: de trabajo, de amistad, de familia, de pareja, de proyectos…todo se conjunta ahí y cada quién le dará el enfoque que necesite.
Y justo hace unas semanas platicando con mi esposo, caímos en la cuenta de lo cierto y lo verdadero que son esas cuatro leyes. Es como si se debelara ante nosotros un velo y pudiéramos ver de manera más cristalina, un mundo de proyectos y realizaciones tangibles, no sólo de ideas, sino de creaciones ya hechas.
Pero para poder lograr llegar a ellas hubo todo un proceso y tener la capacidad de aceptar un cambio. Ambos crecimos de manera independiente, cada quien con sus temas y sus proyectos, con su equipo de trabajo y su gente de confianza, porque solo así las cosas se dan, con las personas correctas, en el momento correcto.
Y aunque se oiga muy individualista, estamos uniendo fuerzas como familia siempre hacia un bien común.
Les platico brevemente una situación de hace muchos años, lo cual ahora comprendo, en ese entonces no, yo estaba aferrada a algo y creía que si ya no lo tenía, el mundo se iba a acabar y eso me ahogaba o por lo menos así en mi mente saturada lo sentía. Resulta, que teniendo 6 años, a mijo mayor lo corrieron de la escuela, así tal cual. En ese entonces yo rogaba por que le dieran una última oportunidad a mijo y se pudiera quedar en ese colegio. Pero no fue así, fue un semestre de lo más caótico y desgastante mentalmente, mi hijo sufrió mucho y yo también. Recuerdo ese día que tuvimos la última cita mi esposo y yo con la directora y al llegar al colegio mi esposo vio el grado de afectación que ya había en mi y me dijo…no te preocupes, es un niño y no es la única escuela donde pueda estudiar, Monterrey es muy grande y hay una escuela para cada quien, si no es aquí, será en otra más.
Yo ya iba con los ojos hundidos en llanto, con ojeras, completamente devastada y al escuchar esas palabras, fue como si un rayo de luz hubiera llegado a mi, como si me hubieran dicho las palabras mágicas en donde todo mi pesar se esfumara. Yo me estaba aferrando a algo que ya no podía ser, no era sano, ni bueno ni nada. Fue como un aliciente para mi alma y poder entender que todo tiene solución, tal vez no la que queremos!, pero todo tiene solución.
Mi hijo no era apto para esa escuela, le quedaba corta y el aburrimiento hacía que todo se complicara. Su pensamiento más complejo exigía más y no lo sabíamos. Ahora mijo está terminando su carrera de leyes, con los más altos puntajes y formando parte del grupo de alumnos talentos. Aún así hay mucho en qué trabajar, para ser una mejor persona siempre. Orgullosa al mil estoy por él.
Aquí les comparto las 4 leyes de la espiritualidad…
LA PRIMERA LEY DICE:
«LA PERSONA QUE LLEGA A TU VIDA ES LA PERSONA CORRECTA».
Es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están ahí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.
Cada persona en la vida es un maestro. Y claro está, en algunos casos somos alumnos y en otros somos maestros de otros. Siempre a lo que nos resistimos persiste en nuestra vida, así que la vida nos seguirá poniendo personas de quienes algo no soportamos, algo para aprender y hasta que no lo aprendamos no nos graduaremos en ese aspecto.
LA SEGUNDA LEY DICE:
«LO QUE SUCEDE ES LA ÚNICA COSA QUE PODÍA HABER SUCEDIDO».
Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestra vida podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante.
No existe el: «Si hubiera hecho tal cosa hubiera sucedido tal otra…».
No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante.
Entonces la cuestión es no amargarnos ni arrepentirnos de lo que hicimos y saber que como solo tenemos una vida, lo hecho, hecho está. Y así, gracias a lo vivido, está en nosotros no tropezarnos dos o tres veces con la misma piedra y tomar el camino correcto.
LA TERCERA LEY DICE:
«EN CUALQUIER MOMENTO QUE EMPIECE, ES EL MOMENTO CORRECTO».
Todo empieza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es ahí cuando empezará.
Ésta nos deja claro que lo que pasó te fortaleció y es entonces cuando debe llegar lo que esperamos o el Universo, la Vida, Dios, la Energía, nos sorprende con algo tremendamente mejor. Todo lo que nos sucede es lo que nosotros atraemos, seamos consciente o no.
LA CUARTA LEY DICE:
«CUANDO ALGO TERMINA, TERMINA».
Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.
Así de simple, no hay que darle muchas vueltas: Borrón y cuenta nueva. Para que complicarse y caer en procesos de tristeza y depresión por lo que ya no es. Hay que avanzar de la manera que la vida nos pone en el camino.
Y sí…así fue. Que todavía tenemos mucho que aprender.