¡Holiiis!, amigos, familia, gente!, últimamente no he andado muy bien de salud y como que todo se descompone, incluso el poder escribir…esa sensibilité, inspirité y apasioné, como que no me llegué.
Pero he visto cómo se me derrite el cerebro y dije bas-ta!!, peor que si estuviera viendo la Rosa de Guadalupe o un programa de esos de la mañana, que por Dios!, de pena ajena.
Es un insulto a la inteligencia definitivamente.
Y si, la falta de actividad física y mental definitivamente te oxida, es como estar vegetando nada más.
Y bueno pienso en los hijos, cuántas neuronas no han de tener muertas ya. Digo, habrá información interesante en sus celulares, pero aún así, es una pérdida de tiempo si no lo compensan con salir y respirar un poco, socializar tantito, tener alguna actividad física.
Recuerdo que estando chica, el tema ahí no eran los celulares, porque no existían, ahí el tema era la tele. El aburrimiento, hacía que viéramos la tele, hasta que el cerebro se nos derritiera y se saliera por las orejas…bueno, por lo menos así lo sentía yo.
Y era frustrante el hecho de estar frente al televisor y querer mover un músculo para poder salir de ese hartazgo y no poder hacerlo, sin embargo seguía ahí!! y me molestaba no tener esa suficiente fuerza de voluntad para moverme y salir al patio, a pesar de que ya estaba fastidiada de ver la tele.
¡Lo mismo pasa ahora! y volvemos a caer en los TikToks y cuanta burrada se nos ponga en frente…uno más, bueno otro, si otro más…¡y luego se pasan las hoooras!!.
En el momento en que apagaba la tele, me sentía liberada y casi casi, mi cerebro le decía al televisor…¡Adiós!, animal del demonio!!. Y me salía a darme un ligero respiro al patio, iba a platicar con mis perros y patrullaba la casa como con ganas de encontrar algo nuevo.
Casi siempre me encontraba bichos o aprendía nuevas cosas, tal vez alguna nueva técnica para sacar las almendras que estaban tiradas bajo el árbol. Siempre encontraba algo interesante qué hacer por ahí.
Pero si ya estaba ensimismada y atrapada por la tele, el dar ese primer paso de liberación, era difícil. Más mi satisfacción de dejarlo, era mayor que el estar ahí.
El aburrimiento, muchas veces nos provoca ansiedad y detiene todo impulso de crear algo nuevo.
Más, es diferente al estar pensando en la inmortalidad del cangrejo. ¿Se dan cuenta?, por lo menos, tu mente está absorta en un pensamiento, aunque tú cuerpo no haga nada, tú mente trabaja en alguna idea y si es creativa pues mucho mejor!.
Pero cuando no tienes una idea fija o un pensamiento claro, todo se dispersa, no hay nada en concreto o cómo dice mi marido…se la pasan tragando mocos. En la babia.
Se pasan las horas, los días y las semanas y simplemente, no pasa nada, solo existen.
…¿Se acuerdan de Jaimito el cartero?, el que vivía en Tangamandapio. Pues así, ni más ni menos, evitando la fatiga. Viendo la vida pasar.
Y sí…así fue. Que así como muchas veces, mi hermano menor se quedaba viendo al infinito, con los ojos chiquitos, como tratando de visualizar su idea, así nosotros, no perdamos esa idea que tenemos en mente, que si al final de cuentas, la moldeamos y le damos forma, terminará siendo un gran proyecto…Ohh Sii!